#DiseñoYCiudad: Canal Nacional y el nuevo urbanismo

Trabajo táctico y colaborativo, recuperación de patrimonio ambiental y la vinculación directa del espacio con su comunidad 

Ciudad de México (N22/Ana León).- Canal Nacional, dice Edmundo López de la Rosa, arqueólogo y presidente de la Fundación López de la Rosa, es «el camino de agua más importante que se construyó en la historia de la Ciudad de México, con una antigüedad aproximada de dos mil años, de acuerdo a la evidencia arqueológica. Fue el principal camino de transporte de productos y mercancías que venía de la zona chinampera de Xochimilco, Chalco, Mixquic e inclusive de productos más allá, como valles de Puebla, Tlaxcala y Morelos, en camino hacia la Ciudad de México. Mercados tan importantes e históricos como Jamaica y la Merced nacen a la orilla del Canal Nacional […] No hay otro cuerpo de agua construido que haya tenido tanta relevancia para la historia y para la vida de la Ciudad de México.»

Imagen cortesía

Charlamos con Edmundo una mañana de verano en el Bosque de Chapultepec. Con él están Marco Coello, arquitecto y urbanista de C Cúbica Arquitectos y también director cultural de Design Week México; y Claudia Garduño García, doctora en diseño, además de ser socia y directora de investigación de Design Your Action. Los tres están frente a mí para hablar sobre un proyecto que tiene que ver con el mantenimiento de este cuerpo de agua, un proyecto que surgió mucho antes del presentado por el Gobierno de la Ciudad de México encabezado por Claudia Sheinbaum, y que remite a prácticas más antiguas: iniciativas de la sociedad civil. 

La historia sucedió así: México fue nombrada Capital Mundial del Diseño 2018, un nombramiento que fue impulsado por Design Week México en colaboración con el Gobierno de la Ciudad de México al frente de la cual estaba en ese entonces, Miguel Ángel Mancera. Luego, durante la Design Week 2018, el tema central fue “Diseño socialmente responsable”. En ese contexto sucedió Residencia Semilla “Canal Nacional: de la comunidad emergente a la comunidad sostenible”, en el que participaron la Fundación López de la Rosa, C-Cúbica Arquitectos y Design Your Actions. La residencia consistió en dos semanas de trabajo intenso en el tramo que comprende la colonia del Valle Sur, en la alcaldía Iztapalapa. Se trabajó en la recuperación de este espacio como patrimonio ambiental, cultural y urbano. 

El proyecto del que nos hablan a continuación, combina la participación activa de la sociedad civil, el diseño y el llamado nuevo urbanismo para hacer una ciudad más vivible y sostenible, razones por las que miramos este proyecto y lo integramos a nuestro especial de Diseño y Ciudad. 

Teniendo en cuenta que Canal Nacional fue relevante como vía de comunicación en el pasado, ¿cuál es su importancia actualmente? 

Edmundo: Actualmente es el único camino o cuerpo de agua construido desde la época prehispánica que sobrevive en la zona urbanizada de la Ciudad de México. No es un río o corriente natural como el río Magdalena, sino que es propiamente un canal construido. Es el único que sobrevive porque a mediados del siglo pasado, en los cambios de política urbana que hubo en la ciudad, se decide sustituir corrientes de agua por avenidas. Por ejemplo, Río la Piedad se convierte en Viaducto; Río Consulado se convierte en lo que ahora es el Circuito Interior y el Canal Nacional alcanza a sobrevivir porque todavía en los años treinta y cuarenta había productos que se transportaban por chinampa a la altura, más o menos, del pueblo de Mexicaltzingo, en donde está actualmente la estación Mexicaltzingo de la línea 12 del Metro, y por eso logró sobrevivir.

Después, en los años noventa, funcionó como transporte de aguas negras y, finalmente, a principios del año 2000, dejó de existir. Ahí es cuando entra toda la historia de la intervención comunitaria para su rescate. 


Actualmente hay un proyecto de Canal Nacional organizado por el gobierno de la Ciudad de México, pero ustedes tienen una propuesta de un proyecto que surgió y que coincidió en tiempo con este proyecto que estructura la Ciudad de México, ¿cuál es el proyecto que ustedes tienen?, ¿cuál es la importancia de este mantenimiento y saneamiento de Canal Nacional? 

Claudia: El proyecto que nosotros tenemos surge a través de Residencia Semilla, que fue un programa que se llevó a cabo en el marco del nombramiento de la Ciudad de México como Capital Mundial del Diseño el año pasado. Vamos a decir que fue una especie de hackatón durante dos semanas en las que tuvimos a vecinos de Canal Nacional trabajando de la mano de expertos diseñadores y arquitectos que llegaron a través de una convocatoria abierta. Estuvimos trabajando en propuestas que, al final, lo que resultó fue un sistema de proyectos:  cuatro propuestas principales que se entretejen para lograr una visión ideal del Canal Nacional hacia el año 2050. Esta visión lo que considera es que el Canal tiene una importancia a nivel cuenca, es decir, ya lo que está pasando en ese momento no sólo es a nivel local, ni a nivel ciudad, lo estamos viendo como punto de conexión no solamente norte-sur, sino de este-oeste. 

Pero sabíamos que nosotros no teníamos ni el poder ni el dinero para llegar a ese momento, más bien lo que hicimos fue depurar el proyecto y entenderlo en sus etapas más mínimas. El entendimiento a nivel local, en el futuro inmediato, son acciones muy pequeñas que nosotros vemos como semillas a sembrar para que eventualmente potencien ese futuro deseable. Sobre todo son instalaciones de tipo artístico, tenemos por ejemplo un par de murales, instalamos fotos antiguas a tamaño real, también se instaló un jardín de polinizadores, algunos mobiliarios urbanos. Entonces, todas estas propuestas integran esta visión de lo que los vecinos junto con estos arquitectos y diseñadores expertos, creen que el Canal se puede transformar en un área de valor ambiental para la ciudad. 


Me decían que este proyecto se vinculó directamente con los vecinos y la comunidad que ya antes tenían el plan de rescate, con una manera propia de entender el espacio, ¿cómo se vincularon ustedes con ellos? 

Marco: Se creó este colectivo de Residencia Semilla en el que estábamos alrededor de 20, 25 arquitectos, urbanistas, ambientalistas, activistas, pero sobre todo vecinos, en el que trabajamos como dice Claudia, dos semanas intensamente. 

Creo que es importantísimo este trabajo de colaboración, porque ahora el nuevo urbanismo, el placemaking, el urbanismo táctico, cambia por completo el paradigma de cómo se deben hacer los proyectos y cómo se debe de participar con la sociedad. Sentimos que había acciones inmediatas que hacer porque los vecinos así lo demandaban. Y por eso es que el sistema de proyectos que hicimos, se hizo a corto, mediano y largo plazo. Pensamos que tiene que haber una visión general, primero para proteger el Canal y evitar que pueda convertirse en un eje vial, sería una pena ahora que hemos visto que el coche es el enemigo número uno de las ciudades y que tenemos que recobrar toda esta cultura de caminar más, de hacer los espacios mucho más limpios, caminables y seguros.


En lo ecológico, en lo urbanístico y en lo social, cuál es la relevancia de que se tomen estas acciones para la recuperación de este espacio público, para hacer las ciudades más vivibles. 

Claudia: Ha sido o fue tendencia internacional, primero, deshacernos de la parte natural, es esa paradoja de la vida humana, donde la existencia de nuestra vida humana significa la muerte del mundo natural en muchos aspectos. 

Desde el origen de la palabra sostenibilidad, es que empieza a haber un cambio paradigmático en nuestra forma de concebir el mundo. El reto es en realidad complejo: ¿cómo vamos a hacer que nuestra vida humana coexista con el mundo natural? Que es algo que por alguna razón no nos habíamos planteado, tal vez porque creíamos que nuestra vida humana tenía que ver precisamente con la destrucción del mundo natural,pero hoy en día es tendencia, también internacional, hacer estos intentos. 

Para nosotros ha sido también importante pensar que los proyecto deben emerger desde el contexto. Entonces, si hacemos un análisis del lugar en donde vamos a estar, tenemos que tomar en cuenta no solamente esta parte social que por supuesto es súper importante y que también fue la razón por la cual elegimos trabajar ahí, saber que los vecinos estaban perfectamente organizados, que tenían una iniciativa muy avanzada y que nosotros no teníamos que venir a picar piedra. 


Había una gran oportunidad de venir a aportar y a sumar a lo que ellos estaban ya haciendo. Por otro lado, teníamos biólogos y equipo que nos ayudaban a entender cómo funciona ese medio natural que no solamente está compuesto por especies vivas sino también por minerales o el agua, que también para alguna de nuestras culturas es un ser vivo. Entender que tenemos que coexistir y que nuestras vida, al final, también depende de que esa otra parte se mantenga. 

¿Cómo ha sido la vinculación de la comunidad, cómo surge esa organización previa de los vecinos y cómo se logra vincular a la comunidad y que sea consciente de la relevancia de la conservación de ese espacio, no sólo como espacio natural, sino como un espacio seguro para ellos? 

Edmundo: Los movimientos ciudadanos para recuperar el Canal Nacional inician hace catorce años. Como lo comentaba Marco, uno de los motivos era que como el Canal ya no tenía ninguna utilidad de transporte de agua, se consideraba tomarlo como parte de la construcción del eje 9 Sur que no existe, tenemos el eje 8 y se salta al 10, todavía no se construye el eje 9, y como el Canal Nacional es el límite delegacional de las alcaldías de Iztapalapa, Coyoacán, Xochimilco y Tlalpan, el límite era una forma fácil de poder hacer un desfogue vehicular en la parte más angosta de la cuenca que es en esa zona. Entre las acciones que empezamos a hacer, las medidas urgentes, fue empezar a limpiar, a retirar residuos. En un principio era tremendo, porque las primeras jornadas en un tramo de 40, 50 metros, sacábamos hasta 300 kilos de basura principalmente doméstica, y a la siguiente semana no pasaba nada, porque la gente veía ya el canal como un basurero. 

Hoy día, en el tramo, de ida y de regreso, sacamos no más de una bolsa de 40, 50 kilos y es más que nada basura turística. Ha habido una gran transformación cultural de apropiación del espacio. Y a la par para la protección, en 2007, redacté un anteproyecto de ley para reformar algunos artículos de la Ley de salvaguarda del  Patrimonio Urbanístico Arquitectónico de la Ciudad de México, para que el Canal Nacional, Chalco y Cuemanco fueran declarados Patrimonio de la Ciudad. Con el esfuerzo de la comunidad, logramos que en 2012 la Asamblea Legislativa lo aprobara, por eso actualmente el Canal tiene esa categoría de Espacio Abierto Ornamental o Patrimonio Urbanístico Cultural e Histórico de la Ciudad de México. 

En 2010 el Canal ya empezó a tener vida con los peces y empezaron a llegar las primeras aves silvestres. En la actualidad no sólo es ya un canal histórico, sino también se está convirtiendo en una gran reserva natural dentro de la zona urbanizada de la Ciudad de México, porque ya se tienen al menos entre 40 y 50 especies migratorias y silvestres, que no sólo llegan en su momento sino que inclusive ya han anidado y se han convertido en residentes. Ese ha sido un proceso de prueba y error de la comunidad, de aprender a hacer alianzas estratégicas, de trabajar en corresponsabilidad con el gobierno, porque el gobierno no puede hacer todo, ni la sociedad puede hacer todo. Tiene que haber una combinación entre sociedad civil y gobierno para que las cosas puedan caminar. 

Bajo esa perspectiva, finalmente con Design Week, C Cúbica Arquitectos y con Design Your Action, nos ayudaron como comunidad a darnos la luz hacia dónde caminar y esa luz es el nuevo urbanismo, esa visión de trabajo táctico y trabajo colaborativo que se hicieron con los talleres del World Design Capital, y eso finalmente nos da una perspectiva de que tenemos que apostarle a una ciudad más humana, más cultural, más científica, en donde la persona, el intelecto, y la creatividad estén por encima del auto, del cemento y del concreto, eso es lo que estaríamos llamando una aportación de nosotros hacia la ciudad para una gran transformación cultural que requiere la ciudad, hacia una nueva forma de urbanismo. 


Me gustaría que me contaran de qué tramo estamos hablando donde se implementó o donde se está implementando el proyecto. Y también, después de que se logra organizar la comunidad y un equipo de profesionales, ¿cómo lograr que ese espacio se mantenga, la manutención?

Claudia: El espacio en el que trabajamos va desde el cruce de Calzada de la Viga con Canal Nacional y calle de Ganaderos, ahí hay un cruce un poco extraño, hacia el cruce de Canal Nacional con la calle Árbol del fuego y unos 200 metros más al sur, que es justamente la sección que la Fundación López de la Rosa y los vecinos de la colonia Valle del Sur mantienen limpio desde hace 14 años. 

Ellos ya habían formado esta comunidad. No todos ellos que trabajan en el Canal Nacional son vecinos inmediatos del canal, algunos vienen de un poco más dentro del pueblo de Mexicaltzingo, hay otros que viven un poco más lejos, pero que se juntan ahí semana a semana, a veces tres veces a la semana, en jornadas de ocho horas para hacer la limpieza del Canal. 

Nuestra visión a largo plazo es que si alguien realmente va a mantener, seguramente que van a ser los vecinos y la sociedad civil. Los gobiernos van a poder cambiar. Está en un área muy complicada porque ese canal divide la delegación Iztapalapa de Coyoacán, también atraviesa Xochimilco y parte de Tlalpan. Hay muchas cartas en el asunto, el agua es aguas nacionales, entonces implica Conagua y Gobierno Federal, pero están concesionadas las bombas a Sacmex, ahora está dentro por parte del gobierno Secretaría de Cultura, Secretaría de Turismo y la Sedema. Hay un montón de autoridades que podrían tener una competencia para poder hacer el mantenimiento a largo plazo, pero sabemos nosotros que en México esto nunca ha sido tan constante y que corremos el peligro de que ocurra lo que ocurrió en el pasado, que aunque este gobierno está muy atento a que el canal se mantenga y a hacer todos estos proyecto, no sabemos qué va a pasar una vez que termine este sexenio. Nosotros creemos que dejar esto en manos de la comunidad sería lo más adecuado. Ellos llevan 15 años haciéndolo. Y también creo que sin el Canal ellos no serían lo que son. Hoy ya tiene esa relación simbiótica y creo que no la van a romper. 


Me gustaría que me dijeran muy puntualmente cuál es la relevancia del diseño en los espacios públicos porque no es un lujo, sino una necesidad. 

Marco: Totalmente de acuerdo contigo. Creo que tenemos que cambiar ese paradigma. Realmente las nuevas catedrales son los espacios públicos. La gente estamos ávida de esos espacios. Creo que tenemos que tomar éste como un ejemplo que puede replicarse en otras partes de la ciudad que se pueden recuperar y que creo que es importantísimo utilizar todas estas nuevas tecnologías y nuevas visiones de nuevo urbanismo y de la colaboración y de la participación para generar estos espacios que realmente todos disfrutamos y que son importantísimos para la felicidad de los individuos y que realmente regeneran el tejido social. 

El buen diseño y el diseño socialmente responsable, que es precisamente el tema que tuvimos el año pasado y por el que nos acercamos directamente a este proyecto, es el que mejora la calidad de vida de todos los que tomamos el transporte público, convivimos, nos sentimos más a gusto. Sobre todo es un reto enorme en esta ciudad que sabemos que no va a dejar de crecer. Cada vez la gente va a vivir más en ciudades y necesitamos hacernos más eficientes, más caminables, menos contaminantes, saber qué vamos a hacer con los desechos, hacernos más sustentables, porque no es nada más la cuestión de la energía eólica, solar, sino el aspecto anímico, cómo vamos a hacernos, como decía Edmundo, más humanos y aprender a convivir mejor entre nosotros. Ese es el buen diseño urbano. 

Claudia: Podríamos decir que el espacio público bien diseñado considera al usuario final en el proceso de creación de ese espacio y más que espacio público se vuelve espacio común.

Marco: Totalmente. Y el humano está al centro de la conversación. 

Edmundo: Y una visión así del espacio construye cultura, cultura como un vínculo de unión, como un vínculo de identidad, como un vínculo de seguridad en todos los aspectos. Esa es construcción también de ciudadanía. La cultura es fundamental para la construcción de ciudadanía. Si el diseño se hace enfocado a la persona desde ese punto de vista, va a generar nuevas formas de convivencia y de cómo el país tiene que caminar hacia una sociedad más humana, más solidaria y más integrada. 

¿Van a buscar en algún momento vincularse con el proyecto que se dio a conocer en febrero por parte del gobierno para el saneamiento de Canal Nacional?

Marco: Sí, definitivo. Desde el principio hemos tenido acercamiento con la Secretaría de Cultura, con la Secretaría de Turismo. Estamos abiertos a participar, a asesorar y a cooperar y de alguna manera colaborar porque creemos que es importantísimo. 

Imágenes: © Ana León