“Tlakimilolli, voces del telar”

Un documental sobre las tejedoras de la Sierra de Zongolica a través del cual se buscó revalorar su trabajo y la tradición y conocimiento que hay en su labor

Ciudad de México (N22/Ireli Vázquez).- Tlakimilolli: voces del telar, es un documental en náhuatl que busca enseñar y recordarnos por qué el trabajo de las mujeres indígenas es importante, pero dicho desde la voz de estas mismas mujeres. 

La historia se centra en la Sierra de Zongolica, en Veracruz. Aquí Miguel Ángel Sosme Campos llegó en 2010, para realizar un estudio que le serviría para su proyecto de tesis de licenciatura, el cual se centraba en conocer el trabajo, la tradición y el conocimiento de las mujeres tejedoras. Y aunque en un principio estos saberes fueron plasmados dentro de un libro, él sabía que no se le estaba dando la difusión suficiente, al menos no la que él quería dar a conocer. Ahora Miguel Ángel, funge como el coordinador general y el productor de este documental, en él se puede observar y de cierta manera deleitar la dedicación con la que estas mujeres desarrollan más que un trabajo, una tradición.   

Platicamos con él, para saber más sobre su experiencia y la principal importancia de este documental.

¿Por qué Tlakimilolli?

Tlakimilolli hace referencia a un nombre náhuatl. Las culturas precolombinas, concretamente los mexicas, daban a un bulto sagrado que era una tela justamente en la cual se envolvían las reliquias, lo más sagrado. Con este documental y el nombre, se habla justamente del resguardar lo más valioso de una tradición, que son los conocimientos textiles. 

Tlakimilolli también es una palabra que, textualmente, los grupos nahuas de la Sierra de Zongolica, utilizan para nombrar el manto o la sabana en la cual se envuelve al niño Jesús en las fiestas de navidad, entonces eso nos habla de cómo esta palabra sigue teniendo un significado importante en las comunidades indígenas y cómo sigue significando una tela sagrada que resguarda algo valioso, que resguarda las reliquias y que resguarda, en este caso, los conocimientos textiles. 

¿De dónde surge la idea de hacer este documental y sobre todo de darle voz a estas mujeres que están ejerciendo no solo un oficio, sino también una tradición?

El documental es un proyecto que surge desde 2015, luego de ver que había un gran desconocimiento del trabajo textil de nuestro país. Uno de mis compromisos como promotor cultural y como investigador, ha sido justamente de documentar los saberes. Había tenido la oportunidad de publicar ya cuatro libros y algo que para mí era de pronto frustrante, era ver cómo, a pesar de la investigación, y cómo a pesar de las publicaciones, no podía llegar a los públicos que yo quería llegar o no de una manera tan amplia, generalmente los libros  o el conocimiento de los libros se quedan en un público académico, en un público del ámbito antropológico, que es al cual yo pertenezco, y de pronto también para mí era frustrante que los libros no fueran accesible a la mayor parte de la población, por un tiraje pequeño o por ser costosos. Entonces el objetivo del documental era lograr lo que no se había podido hacer con los libros: hacer algo en treinta minutos que permitiera conocer las historias y los rostros de las tejedoras. 

Algo muy importante para mí, para el proyecto, era que éste estuviera hablado en su propia lengua (náhuatl). Desde 2016 estuvimos trabajando en el proyecto, en la investigación, en la organización de todo el documental, buscando a las participantes, hicimos de algún modo un trabajo de campo importante para saber cómo íbamos a estructurar el guion y otras cosas. El material se ve culminado hasta 2017 después de mucho trabajo con las comunidades y con las mujeres. 

Algo rescatable de todo esto es que se debe de atender a una necesidad que ellas mismas habían identificado que era la difusión. Ellas son conscientes de la importancia que tiene su trabajo, pero también veían como una limitante que la gente en las ciudades no conocía lo que ellas hacían, entonces desde el principio hubo un apoyo, un deseo de ellas mismas por colaborar en este documental. 

¿Cuántas personas están involucradas en el documental? 

En el proyecto como equipo, somos cinco, no es que sean solo cinco de planta, si no que normalmente entran unos y salen otros, casi siempre hemos estado trabajando de cinco personas, pero para el caso del documental este equipo lo integramos, Clementina Campos, directora del documental; Fortunata Panzo, quien es la traductora, quien se encargó de traducir todo el contenido del guion en español a náhuatl, hacer las preguntas en náhuatl, y luego de traducir todo el material del náhuatl al español; está también Dorian Nayra, encargado de la edición de todo el documental, de mejorar todo el color, etcétera; tenemos también a Pool Kelsey que es un investigador del Colegio de Michoacán, quien se encargó de hacer toda la traducción del español al inglés; y finalmente yo, que tengo el cargo de productor de este documental.  

Tú eres originario de Veracruz, y ya has trabajado anteriormente con temas similares como bien me lo mencionaste anteriormente. Escribiste el libro Tejedoras de esperanza que es un tema muy parecido al documental, y que de igual manera se enfoca en las comunidades de la sierra de Zongolica, pero ¿cómo fue el impacto de llevar toda la gestión de investigación, llevar una producción, el video donde la gente puede observar, conocer, y comprender el valor del trabajo de estas mujeres? 

Implica un gran trabajo el poder llevar la investigación de un libro a un documental, aunque siendo completamente sincero, en nuestro caso no fue algo tan complejo, porque había ya una voluntad de las tejedoras por hacer promoción, desde el principio ellas nos decían ¿qué podemos hacer para llegar a más gente y que nos conozcan en las ciudades? 

El hecho de que el trabajo de investigación empezara en 2010, creo que también facilitó muchísimo el contacto con todos, aparte de los libros, aparte del documental y a partir de estar a cargo de otras iniciativas que tiene que ver con la promoción del trabajo en Zongolica, había ya una disposición de las tejedoras y de toda la gente para trabajar con nosotros, entonces el proceso realmente no fue nada complicado en términos de organización, no fue tampoco tan complicado en términos de investigación, porque ya había una hecha anteriormente, solo fue cuestión de delimitar, con las señoras y con el equipo, cuáles iban a ser los puntos que nos interesaban abordar, básicamente todo lo del documental ya está en el libro, entonces sólo era seleccionar qué temas del libro y las historias que queríamos enfatizar.

Lo que sí fue un gran trabajo y que me atrevería a decir, fue lo más complicado, fue la traducción, la elaboración del guion, el ir a filmar, el organizar todo el material que se grabó, hacer todas las traducciones del contenido en náhuatl al español y pues obviamente la selección de qué historias, de qué personas, de qué productos y de qué piezas se iban a utilizar para el documental. Realmente salió muchísimo material, incluso mucho no se pudo incluir en el documental dado que estaba financiado o pensado para que fuera un cortometraje, entonces no podía ser de más de media hora. 

Justo esa era una de mis dudas, hay muchas mujeres que siguen con esta tradición y no quieren perderla, ¿cómo fue el proceso de selección y cómo sabías que ellas eran las indicadas para dar su testimonio?

Seleccionamos a todas las personas que ya conocíamos y con quienes ya teníamos años trabajando, justamente para garantizar una cierta naturalidad hicimos entrevistas en audio con registros fotográficos para identificar quienes eran las tejedoras que tenían mayor facilidad de palabra en náhuatl o en español. 

Hicimos un trabajo de campo previo, visitando a todos los grupos de los seis municipios, originalmente habíamos seleccionado seis municipios, al final sólo quedaron cuatro. Vimos cuáles eran los lugares donde era más viable filmar de la Sierra de Zongolica, hay diez municipios con tradición textil, algunos desafortunadamente son poco accesibles por los temas de inseguridad que aquejan a todo el país; decidimos hacer esta selección a partir de la cantidad de tejedoras que había, a partir de la misma disposición de las tejedoras, a partir de esta facilidad de palabra que algunas tenían, encontramos en esos cuatro municipios un gran potencial, principalmente por el número, por la importancia y la tradición textil, por la vigencia de las tradiciones y de los conocimientos y el interés que existía en estas comunidades en participar en el documental y también algo muy importante, por la confianza que ya teníamos en estos municipios. De hecho el equipo pensaba que iba a ser complicado filmar porque creíamos que se iban a sentir inhibidas por la cámara, los micrófonos, por todo, pero lo que vimos es que las señoras lo disfrutaban, de modo que la filmación fluyó perfectamente. 

¿Dónde se ha presentado el documental? 

El documental se ha presentado en distintos estados de la República Mexicana y en el extranjero. Algo muy importante que mencionamos y de lo cual nos gusta hablar, es que se estrenó en la Sierra de Zongolica, antes de presentarse en cualquier otro lugar. Decidimos presentarlo ahí con las familias de las mujeres, para nosotros era importante, que no fuera un estreno fuera de las comunidades, sino que fuera en estas regiones y que fuera con la presencia de las autoridades municipales, religiosas, con toda la gente del ayuntamiento y con las familias de las propias mujeres, para que de algún modo se dieran cuenta de la riqueza, la importancia que tiene la cultura y el conocimiento de los textiles. Fue una experiencia muy bonita porque las nietas y las hijas ya no estaban interesadas en el trabajo textil, algunas se acercaban y nos decían que gracias al documental se dieron cuenta de todo el trabajo y toda la labor que habían realizado sus abuelitas y que ellas mismas no habían reconocido.  

Posteriormente, presentamos el documental en la Ciudad de México, y después se presentó en Barcelona, en Veracruz, Oaxaca, Puebla, y también hemos tenido proyecciones en Santiago de Chile y en Estados Unidos. 

Llama mucho mi atención que la nietas y las hijas de estas mujeres tejedoras ya no querían seguir con este oficio, con esta tradición ¿crees que el hecho de querer “modernizarse” tenga que ver con este tema y así evitar una discriminación?  

Sí, tienen que ver muchísimos factores, uno de ellos y el más importante, es la discriminación y el racismo, ha habido una política del estado por “mermar” la cultura indígena, quizá no ahora, pero previamente la educación había sido en español, entonces se enfatizaba que lo mejor que les podía pasar a las comunidades era dejar sus lenguas por adaptarse al México moderno occidental, que era un México que hablaba español. En las escuelas se les inculcaba a los estudiantes a no aprender su propia lengua, se enfatizaba mucho en que “indígena” era sinónimo de atraso, de rezago y que lo correcto, y a lo que tenían que aspirar, era justamente a una vida lo más parecida a las ciudades, alejada de las costumbres indígenas.

Entonces me parece que toda esta visión sobre los pueblos indígenas este rechazo a la cultura, fue un impacto muy negativo en las últimas generaciones de las comunidades indígenas, mucha gente está convencida, incluso dentro de las mismas comunidades, de que lo mejor que les podría pasar es dejar de ser indígena y hacer a un lado su cultura, hacer a un lado su lengua. 

Estas mujeres nos comentan que sus hijas les decían que este trabajo era un trabajo que tenía que ver mucho con la ignorancia, con el atraso, con la pobreza, y pues por lo mismo había un desinterés por el trabajo textil y también un cierto rechazo por la propia lengua, por la cultura.

Dentro del documental se toca el tema, pero más referente a una mejor calidad de vida. Entre ellas se dicen que aprendan a elaborar hilos y a tejer para poderse apoyar y tener algunos pesos para comer. 

Sí, como lo comentas es un problema multifactorial, pero como bien lo dices es un asunto económico. En las ciudades al desconocer el trabajo textil tiende a regatear porque no conoce los procesos, no comprende la importancia, ni comprende todo lo que implica el hecho de hacer una pieza a mano, siempre preguntan ¿cuánto es lo menos? Obviamente al haber un regateo y un mal pago, muchísimas jóvenes prefieren ir a la escuela porque no les va a “dejar” y las mismas mamás se los dicen, que se preparen, que estudien, pero lo que ha ocurrido es que no les enseñan a las niñas, a las jóvenes, y las mandan a la escuela; usualmente no terminan la secundaria y, al final, no tiene ni el conocimiento de las escuelas, ni el conocimiento tradicional y lo que ocurre es que migran a otras ciudades y empiezan a trabajar como trabajadoras domésticas. Al final, esta aspiración o este ideal de dejar de lado los conocimientos, para tener una mejor vida, tampoco es algo que realmente ocurra. Por lo mismo, en la parte económica, para las mujeres no siempre es un trabajo estable. Por lo mismo uno de los objetivos del proyecto es educar públicos y decirle a la gente por qué es importante valorar el trabajo artesanal, por qué es importante comprarlo y por qué es importante sobre todo no regatear.

Algo que me gustó mucho del documental es la historia de Tonantzin, como es que siguen una tradición y sobre todo cómo lo ven como una deidad. 

Ese momento muestra cómo el trabajo textil entre las mujeres indígenas es una labor sagrada, es una labor fundamental, porque fue un mensaje y un regalo que ellas reciben de una divinidad, como bien lo dices, es Tonantzin, que para poner en contexto es la Virgen de Guadalupe. La Virgen de Guadalupe es quien enseña a las mujeres el trabajo textil y por lo mismo se entiende como una labor sagrada, una labor que no es humana, una labor divina. 

Este trabajo nos permite conocer la dimensión diferente del trabajo textil, no solamente los procesos, no solamente las técnicas, las historias, sino que nos transmiten este mensaje de la labor artesanal como una labor fundamental para las mujeres y, sobre todo, podemos darnos cuenta también de que es importante conservar esos conocimientos y no permitir que se pierdan. 

Las tejedoras de la Sierra de Zongolica y el documental Tlakimilolli: Voces del telar, formará parte de la Sexta Feria de las Culturas Indígenas que se llevará a cabo del 16 al 25 de agosto.