Mare Advertencia Lirika, ser zapoteca, rapera y feminista

La voz de una mujer que canta desde su ser indígena, desde el hip hop y para quien el lenguaje es la forma en la que se construye el mundo 

Ciudad de México (N22/Ana León).- Nacida en Oaxaca, en el año 87, la rapera zapoteca Mare Advertencia Lirika, promociona, aún, su proyecto del 2016, Siempre viva y da talleres. Sí, han pasado tres años desde aquello, pero el tiempo también es parte de un cuestionamiento, esa ansiedad dentro del arte de estar produciendo todo el tiempo. Por ello, se ha involucrado en el proceso de formación de otras mujeres en el arte, ha hecho colaboraciones y se mantiene en activo en un espacio de creación. Su movilidad le permite hablar y observar desde diferentes sectores. Para compartir su música buscó construir primero con otros. Todo este proceso, el que inició desde que se introdujo al rap y mucho antes, han dado forma a una identidad de múltiples capas: mujer, zapoteca, feminista, rapera. Desde esta complejidad charlamos con ella, a propósito del Día Internacional de los Pueblos Indígenas. 

¿Cómo llegas al rap y cómo eliges este género para comunicar todas tus inquietudes no sólo sociales, sino también del feminismo, históricas, como zapoteca? 

Es una serie de casualidades. En ningún momento pensé hacia dónde me llevaría el hacer rap, más bien fue una necesidad justo de descubrir mi identidad, de reconocer mi voz. 

Conocí el rap en la etapa de la adolescencia, entrando a la pubertad, también fue una necesidad de ese momento, de cuestionar, y el rap me ayudó a encaminar esas preguntas y trabajar mi propia historia. La ventaja que me dio fue sentir una libertad creativa enorme, como es muy fácil adaptarlo a lo que tú estás haciendo, estás buscando. 

Escuchaba las letras, los temas que abordas, el enfoque les das, de inicio el rap es un género bastante machista y bastante moderno, pero también por otro lado tiene otra cara que es justo la denuncia y la conformación de una identidad y de ciertos grupos sociales. Tú como feminista declarada, en el momento que llegas al rap ¿tenías esta conciencia feminista?, ¿se te planteó esta contradicción con el género, sus dos caras? 

Primer hay que aclarar. He escuchado mucho eso, de cómo este discurso entra dentro de este espacio que es súper machista pero, a final, qué espacio de la sociedad no lo es, qué espacio de la cultura no lo es. Si yo hubiera decidido dedicarme a otra cosa hubiera sido hasta peor, porque hay muchos espacios que han sido mantenidos por el patriarcado. Insisto, el rap tiene una libertad enorme que no te obliga a reproducir el discurso, puedes hablar de lo que sea. 

Cuando yo llegué al rap, en realidad no sabía nada de mí, no tenía una identidad construida, al contrario, tenía una necesidad justo de cuestionar mi propia identidad. La libertad que a mí me permite el rap es la que me hace ahora poder nombrarme justo desde diversas identidades: como migrante, como zapoteca, como feminista. Ahí hay una ventaja enorme en haber elegido el rap más que otro espacio de la cultura que igualmente está peleado. 

¿Cómo fue para ti la construcción de esta identidad, porque no sólo es ser mujer en un estado bastante arraigado en las tradiciones y que es bastante machista; también está el ser feminista, indígena, rapera?

Ha sido con base en mi crecimiento personal. En algunos momentos he logrado identificarme en alguna u otra cosa; sin embargo, no es que lo haya tenido claro desde el principio. Cuando empezaba a hablar de las temáticas sobre la identidad de la mujer, la construcción sexista dentro de la sociedad, no lograba nombrarme feminista, no encontraba  una cabida mía dentro de este término. Con la misma experiencia logré desarrollar esa propia identidad, ese propio espacio. Y creo que eso es lo que permite el arte en general, no sólo el rap. 

El arte permite generar nuevos imaginarios, vislumbrar nuevos mundos y en ese cuestionamiento y en ese imaginario también podemos empezar a construir quiénes queremos ser. Al final, no nacemos con una identidad definida, sino que nos vamos construyendo como personas y a lo largo de nuestra vida esto puede ir cambiando. 

Quizá tuve la suerte de que la decisiones que tomé en torno al arte me han ayudado para tener más claridad en este momento. 

¿Qué peso tiene el lenguaje para ti? Y lo pregunto porque tú has mencionado muchas veces que tu familia es migrante y, además, tus letras son en español. 

Tendríamos que hablar aquí de dos cosas separadas. La primera es el tema del lenguaje, lo veo como la tradición oral de los pueblos, la forma en que se construye el lenguaje es la forma en la que se construye el mundo. Obviamente cada lengua se representa desde su cultura y cosmovisión. Cuando se enuncia, está nombrando esa parte del mundo que aporta a la construcción colectiva de la realidad. 

En mi caso, efectivamente, yo soy una persona migrante. Una persona que además sufrió, desde generaciones atrás, discriminación lingüística. Desde mi madre ya no se habla el zapoteco, porque en ese momento la castellanización por parte de la educación pública fue muy fuerte y porque también, justo por la discriminación y el racismo, no se veía  como importante que los padres y las madres heredaran la lengua, e incluso, muchas familias decidían no hacerlo para proteger a la misma familia. En mi caso fue eso, mi abuela fue hablante solamente de zapoteco hasta los treinta años y al migrar a la ciudad fue necesario sobrevivir en el español y heredar esa herramienta también para que sobrevivieran sus hijas y sus hijos. Mi generación ya es una generación que en realidad está rescatando esa identidad, porque no sólo es el hecho de la lengua sino también todo lo que nos arrebatan cuando migras. 

Yo trato de reivindicar esa historia no sólo por lo que para mí significa, sino por lo que para la historia de mi familia ha significado. Reconocer la opresión de generaciones que hemos vivido y también reconocer que aún hoy existimos, a pesar de este intento por borrar nuestra identidad, por borrarnos del mapa, seguimos aquí. 

Esas heridas históricas no son fáciles de cargar, no son fáciles de sanar y más bien es una tarea que nos toca como pueblos, porque esto no tiene que ver con las instituciones, ni tiene que ver con el reconocimiento del estado, por eso lo pongo en un punto aparte. Esto tiene que ver con nuestra propia historia y la defensa de la identidad y la defensa de nuestra cultura y de nuestra vida, a final de cuentas. 

Si bien este año es reconocido como el año de las lenguas originarias, creo que también hay una peligro de las cuotas de inclusión y es pensar si nos están realmente considerando, si nos están aceptando, cuando todas las políticas actuales capitalistas tienen que ver con el extractivismo de nuestros territorios, tiene que ver con el desplazamiento forzado, tiene que ver con la misma marginación que se sigue reproduciendo al día de hoy. Ese discurso, realmente, se queda muy a medias.

¿Para ti ser rapera y ser activista es lo mismo? 

Creo que en este momento sí. Lo que yo hago es arte, pero arte también como ejercicio dentro de la comunidad. Que si bien quizá ahora lo puedo nombrar, las comunidades de los pueblos originarios han tenido presente el arte siempre. Yo trato de rescatar el hecho de ver al arte como parte de las comunidades. De ver al arte como parte del pueblo y dejar de limitarlo. 

En una una de tus canciones mencionas que el feminismo es también empezar a respetarnos como seres humanos, ¿para ti qué es el feminismo? 

Yo resumo la lucha feminista como la lucha de las mujeres como seres humanos. Dependiendo la experiencia de cada una van a ser las acciones que tomemos. Creo que algunos sectores hemos sido mayormente privilegiados, podemos tener capacidad de elegir sobre ciertas cosas y eso nos hace sentir menos o que la lucha debería de ser de una u otro manera; acoplarnos más a ciertas formas que a otras. Creo que el hecho de las compañeras que trabajan desde la autodefensa, que hacen espacios separatistas, me parece necesario también en un momento donde hay una violencia feminicida latente y tenemos que estar actuando contundentemente para repeler eso. Creo también en el respeto, creo también en que hay espacio donde podemos construir. Creo que hay muchos tipos de feminismo y muchas formas de entender también la identidad de cada persona. A mí, particularmente me ha interpelado esto, el ser mujer, el ser migrante, el ser zapoteca. Y en el feminismo se responde también a todo eso. Yo no puedo ver el feminismo sin hablar de la cuestión de clase, de la marginación de los pueblos originarios, sin hablar de la territorialidad, del desplazamiento forzado o del desplazamiento económico. El feminismo no puede estar desligado de todas las otras luchas dentro de la sociedad. 

Aquí se puede escuchar el disco ¡Siempre viva!

Imagen: Video Bienvenidx