El mundo onírico del cine transformado en música

Steven Brown, nos cuenta cómo es crear partituras para musicalizar películas. El músico y compositor musicalizó la cinta alemana Algol para la 18 Semana de Cine Alemán 

Ciudad de México (N22/Huemanzin Rodríguez).- Miembro fundador de la banda post-punk Tuxedomoon (San Francisco, California, 1977), Steven Brown tiene más de veinte años viviendo en México, después de habitar Europa, por una casualidad. Aquí fundó el grupo Nine Rain entre cuyos integrantes estuvieron José Manuel Aguilera (La Barranca) o Nikolas Klau (Tuxedomoon). Con Blaine L. Reininger, otro colega de Tuxedomoon, grabó varios discos. En México también participó con la agrupación Ensamble Kafka. Desde hace algunos años ha creado partituras originales para películas mudas con su grupo Cinema Domingo Orchestra. Este 2019, continua una colaboración que ha tenido con el Goethe-Institut Mexiko para la musicalización en vivo de clásicos del cine mudo alemán, para la 18ª Semana de Cine Alemán, una película filmada en 1920 por Hans Werckmeister titulada Algol. La tragedia del poder, una visión fáustica sobre el control de la energía eterna, cuya proyección/concierto ha inaugurado las actividades del ciclo cinematográfico en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris” este 2019.

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Este trabajo comenzó hace siete años, aproximadamente, cuando el festival Cinema planeta, de Cuernavaca y el Instituto Goethe México, nos invitaron a hacer una partitura para esta película. Entonces hicimos tres conciertos. Esta es la segunda etapa con Algol

Tardé un poco en generar la partitura porque es una película compleja que tiene muchos temas. Es muy rica en información y pese a los años que tiene la película, casi cien desde que fue filmada en 1920, podría estar filmada ayer. El tema es la energía perpetua que viene de las estrellas y que en las manos humanas se corrompe y se ocasiona un desastre. Como ves, los temas son vigentes e importantes. Así que acercarme a la película ha sido también desde momentos detonantes, puede ser una escena, una forma, una imagen, un rostro, puede ser la luz o el color, esta película en blanco y negro tiene escenas coloreadas monocromáticas en amarillo, sepia y verde. A partir de ahí es como me he involucrado en las ideas musicales que acompañan de alguna manera la película. 

Es algo que no tiene reglas, es muy subjetivo y depende de cada músico la forma en la que nos aproximamos al momento de musicalizar películas mudas como esta.

En este caso somos cinco músicos los que integramos la Cinema Domingo Orchestra, y cada quien aporta sus ideas. A veces dividimos las escenas y uno o dos músicos se encargan en desarrollar las ideas para una escena y otros desarrollan las siguientes. Al final juntamos todo. Tenemos herramientas y trucos para entrar en una película así. 

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Por poner un par de extremos importantes en la conceptualización de bandas sonoras para películas, por un lado está John Williams (1932) quien ha creado partituras que también son protagonistas en las películas de Lucas o Spielberg; y por otro lado, está Antoine Duhamel (1925-2014) quien hizo la música de películas de Godard, Truffaut o Leconte, entre otros, quien aseguraba que entre menos se note la música, es mejor para la película. Para ti, Steven ¿cómo te sientes más cómodo al crear la música para una película?

Para nosotros es diferente porque estamos hablando de cine mudo. La mayor parte del tiempo tenemos música, pero aun así damos espacio para los silencios que son muy importantes. Lo que dices de Williams es cierto; sin embargo, él tiene que competir con diálogos, efectos y muchas cosas. Lo que nosotros, por fortuna, no tenemos preocupación alguna. Hay otros grandes que me gustan mucho como Bernard Herrmann quien trabajó mucho con Hitchcock, también Nino Rota, Ennio Morricone, Lalo Schifrin. También hay que pensar que es una partitura para ser interpretada en vivo, eso cambia mucho la propuesta. Yo también he musicalizado películas nuevas, como el documental El informe Toledo (Albino Álvarez, 2009), es un trabajo en estudio que significa una dinámica muy diferente. 

Steven, tienes varias partituras para tocar en vivo, recuerdo ahora mismo una película que ha significado varios conciertos para ti, como la inacabada ¡Que viva México! (Sergei Eisenstein. 1932). ¿Cuáles otras han sido importantes para ti?

Con Cinema Domingo Orchestra hemos trabajado juntos 16 años, nuestro repertorio tiene más de 10 películas y varios cortometrajes, que personalmente me gustan más para musicalizarlos en vivo. Una de mis películas favoritas es Tres luces (Fritz Lang, 1921) que hicimos con el Instituto Goethe hace dos años, una película de Lang poco conocida. Algol también es de mis favoritas como El maquinista de la General (1926), de Buster Keaton. La película francesa La Jetée (Chris Marker. 1962). Así como unos cortometrajes rarísimos en blanco y negro con insectos y ranas animados. Eso para mí es el cine, es onírico, son sueños hechos películas. Ya no hacen así el cine, ya todo es por computadoras. Animaciones cuadro por cuadro en la tradición de Europa del Este. Hay un español que hizo cosas loquísimas, fue contemporáneo de Méliès y trabajó con él en París. Bruno Varela, integrante del grupo, es por así decirlo, el curador. Siempre está buscando películas para hacer partituras nuevas. 

Después de todos estos años en México, ¿musicalmente qué ha significado la experiencia de vivir aquí?

Me ha cambiado totalmente, no he conocido un país con la riqueza musical que he encontrado en México, es tan grande que la música cambia de pueblo en pueblo. Estar en Oaxaca me ha permitido conocer a músicos que me han enseñado mucho. Yo sigo aprendiendo, todos los días.

Imagen: Goethe Institut Mexiko