«Belleza y decadencia», antes y después del Muro de Berlín

Dentro de la Semana de Cine Alemán, se presenta el documental de Annekatrin Hendel, quien se inspira en el trabajo del fotógrafo Sven Marquardt, con quien platicamos 

Ciudad de México (N22/Huemanzin Rodríguez).- Belleza y decadencia (Schönheit und Vergänglichkeit, Dir. Annekatrin Hendel) es el título de un documental que forma parte de la 18 Semana de Cine Alemán, que organiza la Embajada de Alemania en México a través del Goethe-Institut Mexiko; que a treinta años de distancia, cuenta la vida de tres amigos que estaban involucrados en la escena punk y artística de la subcultura de Berlín Oriental. El protagonista-guía del documental es Sven Marquardt, fotógrafo de moda que en el blanco y negro encontró un nicho que lo llevó a colaborar con regularidad en la importante revista Sybille y que, tras la caída del muro, tuvo que esperar casi 25 años para volver a la fotografía, mientras se convirtió en uno de los más difíciles cadeneros del mundo a la entrada del famoso club tecno Berghain. Sven se reúne con sus viejos amigos y compañeros de juventud: Robert Paris y Dominique Hollenstein. El relato va entre memoria y amor, radicalismo y moda, arte e identidad. El documental de Annekatrin Hendel (1964) toma su nombre de una serie de fotografías de Marquardt quien ha sido testigo y cronista visual de las noches alternativas, salvajes y sucias de Berlín. Marquardt viene por segunda ocasión a México después del gran recibimiento que tuvo el documental en la Berlinale de este año, nos encontramos en el Teatro de la Ciudad, su personalidad es fuerte e imponente. Viste de negro con mucho estilo, en sus manos hay anillos grandes con diversas formas y figuras, tras sus gafas oscuras parecen salir las imágenes que pueblan su piel tatuada. 

«La película realmente narra la historia de treinta años de una amistad, de amor y de cambios en una ciudad. Para mí, la película es algo muy personal y emotivo. Cuando vi por primera vez el documental en casa de la directora, Annekatrin Hendel, un mes antes de su estreno en la Berlinale, me sentí muy conmovido al ver lo que había logrado a partir de tres diferentes caminos de vida. Y mostró los paralelismos y diferencias. Lo hizo muy bien. La película me resulta muy cercana porque es la historia y el presente de mi vida, de las vidas de nosotros tres.»


Como fotógrafo, ¿cuál fue su vínculo con artistas de la lente en Alemania del Este tan importantes como Sybille Bergemann y Arno Fischer?

Mis primeras fotografías surgieron a principios de los años 80, en la escena de Berlín Oriental, en el espíritu de la época (Zeitgeist) del punk, del new wave, que en realidad estaba ocurriendo en ese momento en diversas partes del mundo. Con mis primeras imágenes fui invitado a casa de la madre de uno de los protagonistas del documental, mi amigo Robert Paris, la generación de nuestros padres tiene hoy ochenta años y en ese entonces ellos tenían la edad que yo tengo ahora; ella miró mis fotos y me dijo: Si quieres seguir fotografiando, siempre tendrás una puerta abierta en mí. Así ella se convirtió en mi mentora y me involucró en este círculo entorno a ella: Sybille Bergemann y Arno Fischer, grandes fotógrafos de Berlín Oriental, ellos fueron nuestros guías. Su altura estaba muy lejana a la de nosotros, pero fueron accesibles y al mismo tiempo fueron maestros. Y claramente nosotros tuvimos otro manejo del arte y de la fotografía, con ello marcamos y definimos la fotografía de los años 90.

¿Cambió la fotografía en Berlín del Este tras la unificación de Alemania?

Poco después de la caída del muro de Berlín, fue fundada la que es hasta hoy la renombrada Agencia Fotográfica Ostkreuz. A nivel mundial tiene una gran reputación. Y claro que cambió todo, es la nueva generación frente a la vieja generación. La Agencia Ostkreuz hace fotografía documental de carácter social. Al mismo tiempo hace treinta años empecé a trabajar como profesor invitado y una de las cosas que le ofrecí a la Escuela Ostkreuz, fue el primer tema que hice: “Belleza y decadencia”. Así conocí a Annekathrin Hendel, quien me dijo: ¡Qué tema tan bueno! Voy a acompañarte a tus clases. 

Ahora Berlín está siendo influida por una nueva generación de jóvenes de todo el mundo. En el laboratorio de fotografía donde tengo mis cosas, en el barrio Mitte, dos terceras partes de los asistentes hablan inglés, vienen de varios países y la lengua franca es el inglés. Todos los que todavía vivimos, y la generación de ese entonces, nos encontramos en el Festival de Fotografía de Arles, Francia, donde hay una exposición titulada Restless body, una sinopsis muy bien curada de la fotografía de Berlín Oriental. Y hoy que veo esas fotos en la exposición, creo que se logró en la imagen una cierta atemporalidad, cosa que me parece muy buena. 


Cada ciudad tiene sus sonidos y con el tiempo son diferentes. No nos damos cuenta de sus cambios, pero no suenan ahora igual que hace unos años. ¿Cómo era el sonido de las noches de esa ciudad de Berlín previa a la unificación?

Creo que la noche en Berlín Oriental era muy silenciosa, no había realmente ruido, las calles estaban vacías, había pocos coches. Cuando hoy vemos fotos de esa época, me parece que han vaciado todas las calles para filmar una película. Yo que pude viajar por varias partes del mundo, es cierto, cada ciudad suena diferente. También aquí en Ciudad de México todo suena diferente. Tras la caída del Muro de Berlín se volvió muy ruidosa. Hay ruidos de metro, por ejemplo, que son los mismos de hace treinta años. Pero hay nuevos sonidos que cambian.

¿Cambió su vida después de la reunificación?

Completamente. Mi vida cambió por completo. Pero creo que eso le pasó a millones de personas. Yo necesité de un rato, al menos diez años, para poder regresar a mi fotografía. Y recorrí un camino de regreso para llegar al lugar donde había dejado de hacer foto a finales de los años ochenta. Creo que tuvimos que reinventar la propia identidad y el camino para llegar a esa nueva identidad. Si alguien me hubiera contado en esa época que 25 años después yo iba a viajar por el mundo con mis fotos, no lo hubiera creído. En los años ochenta eso era solo un sueño que ahora se vuelve realidad.

Todos vimos la caída del Muro a finales de los años ochenta, el muro de concreto y varillas, pero ¿ya ha caído el Muro en la mente?

Es una pregunta difícil, ese momento ha sido diferente para cada quien, es difícil responderte. No creo que sea algo que pueda ubicarse en una época específica, porque tiene que ver con el desarrollo propio y la disposición personal. Disposición para caminar nuevos caminos que siguen siendo familiares, disposición para soltar cosas viejas, pero al mismo tiempo sin perderlas porque estamos hablando de la tradición. Y al mismo tiempo, estar dispuesto a las cosas nuevas. 

Belleza y decadencia se proyecta el jueves 8, sábado 10 y martes 13 en Cineteca Nacional; el viernes 9 en Cinépolis Diana, el jueves 15 en Cinépolis Perisur y el sábado 17 en La Casa del Cine.