Instantáneas inéditas de “Rojo amanecer”

El guion de trabajo de la cineasta Ximena Cuevas, que fue continuista de la cinta de Fons, revela detalles no conocidos de la grabación

Ciudad de México (N22/Julio López).- El rodaje de Rojo amanecer, dirigida por Jorge Fons, sorteó todo tipo de obstáculos: se filmó de forma clandestina y el presupuesto se agotó antes de que terminaran. Después de treinta años, la cineasta Ximena Cuevas encontró su guion de trabajo (fue continuista en esta cinta) con fotografías inéditas de la filmación. Una película que marcó, en la memoria de los mexicanos, la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco.  

Ximena Cuevas:  

«La última vez que veo a Buñuel en su casa, que ahora es la Academia, él me aconseja trabajar en continuidad como la mejor formación. Me dice que del continuista siempre le sorprende todo lo que sabe de la técnica de cine, porque es la persona que está en el set cerca del director y además me gusta en italiano el concepto del continuista, se llama secretario de edición, de alguna manera es la persona que se va adelantando de cómo va a finalizar la película.»


El guion descubierto, es un documento invaluable y revelador, una especie de cápsula del tiempo que muestra sus secretos, datos anecdóticos que suelen olvidarse. Sólo de esta forma descubrimos que el 23 de mayo de 1989 inició la filmación, que cada escena no se rodó más de dos veces y que la bodega, convertida en foro, estaba en la calle de López Mateos #50, cerca del Estadio Azteca. 


«Yo sí tengo esta cosa, casi de notario, de ir guardando como una arqueología de mi propia vida. […] Lo padre de estas cosas es que te van remitiendo a la época, en todo, es una película barata, lo sabes porque no está lleno de polaroids, de hecho esta foto de Bruno Bichir no es polaroid, es una foto normal de 35mm.»


Se vivieron días intensos, la historia se filmó en orden cronológico. Se trabajaba con mucho entusiasmo, pero con austeridad. Sólo hay fotografías de la parte final de la película pues el dinero apenas alcanzó para dos cartuchos de Polaroid. 


«Una de las cosas que yo más recuerdo, con absoluto espanto, es la matanza, porque ya teníamos este cariño, esta amistad, este cariño que se iba formando. 


«Aquí empiezan las fotos de la sangre, el tatuaje de Leonor Bonilla por eso se pone así para ver si traen anillos, el reloj para la continuidad. Importante aquí sobre todo las manchas de sangre. Este es Bruno Bichir, Eduardo Palomo y Simón Guevara. 

«Estás fotos son muy importantes por la posición de la sangre, sobre todo de la sangre.»

«Para llegar a cuando entran al departamento, los están persiguiendo los militares, en los foros esto que se llama paso de gato, que son estos pasillitos de fierro donde cuelgan las luces y eran de fierro, entonces empezaron a correr alrededor, recuerdo ese sonido con una pesadilla, fierros con los que corrían, palos, ruidos, cuando entraron al departamento… Realmente ibas viviendo el desarrollo de las emociones con los personajes.»

 

«Todos lloramos aquí, cuando hicieron esto, yo me acuerdo que estábamos comiendo en silencio, ya era un silencio sepulcral, fue muy vivencial la filmación por lo que te digo de ir en secuencia.»

«En junio se filmaron las últimas escenas en Tlatelolco. Sólo un pequeño grupo asistió, entre ellos Bruno Bichir y Paloma Robles, ultimados en las escaleras y el pequeño Ademar Arau, cuyo personaje sale de su escondite para descubrir que toda su familia ha sido asesinada.»