Donde las artes escénicas quieren existir

A mitad de camino del Verano de Artes Vivas en el MUAC, una charla con Alicia Laguna, parte de Teatro Línea de Sombra, compañía que organiza con el museo este programa que busca hacer de este espacio una referencia para el teatro

Ciudad de México (N22/Ana León).- El 25 de julio dio inicio el ciclo Verano de Artes Vivas en el MUAC, un ciclo organizado por la compañía Teatro Línea de Sombra (TLS), el MUAC, la Cátedra Bergman y Teatros UNAM. La propuesta que está ya a mitad del camino, aglutina el trabajo de TLS, Lagartijas Tiradas al Sol, Bárbara Lázara y Pendiente Teatro+Eduardo Bernal; y las obras Tijuana, Amarillo, Coro Luddita, Sin Ítaca, Baños Roma y Filo de caballo(s). Con funciones en el Auditorio del MUAC y el Teatro Juan Ruíz de Alarcón, al ciclo aún le quedan dos semanas de vida y una mesa de reflexión [el 14 de agosto] que lleva por nombre “Continuidad, grupo y resistencia”. Para conocer más sobre esta propuesta que busca nuevos espacios, charlamos con Alicia Laguna, parte de TLS, quien estuvo a cargo de la selección de las obras. 

¿Cómo surge este proyecto? Me decías que ustedes como compañía se lo plantearon al MUAC y también está involucrada la Cátedra Bergman. 

Desde hace cuatro años, desde 2015, el MUAC, el coordinador del auditorio, que ya no es el coordinador, nos invitó desde ese año a ocupar el auditorio, le quería dar presencia como un espacio de artes vivas, de artes escénicas. Nos invita a trabajar en residencia y a programar funciones. ¿Qué es residencia? Pues estar creando ahí, no necesariamente a hacer funciones, otras veces sí. 

Nosotros iniciamos relaciones en 2015 con Durango 66, esa pieza la creamos en el MUAC. Nos daban el espacio durante vacaciones, el museo estaba cerrado, y gracias a eso podíamos estar ahí metidos el tiempo que quisiéramos. Este año se retomó la idea aunque Marco ya no está. La invitación fue para residencia y unos fines de semana de programación. Pero gracias a la austeridad republicana y a la 4T, no pudo haber residencia en vacaciones. Nos suspendieron todo, lo cual fue grave porque iban a cerrar, simplemente cerraban las puertas, entonces no pudimos hacer la residencia, pero el ciclo sí. 

Le propongo al MUAC la programación que queremos hacer como Teatro Línea de Sombra, y el MUAC en esta ocasión le dio mucho más peso e importancia que en otras ocasiones, porque ya habíamos estado con La cabeza en azul, de Zuadd Atala, con Baños Roma, incluso, con Durango, y habíamos tenido poquísimo público. 

Es un espacio difícil. Nadie lo conoce como un espacio de artes escénicas, de teatro, es un sótano. Es un gran museo de arte contemporáneo, con grandes exposiciones como la de Ai Weiwei y otras, y abajo hay un sótano en donde las artes escénicas quieren existir. Para nosotros eso significa algo importante. Darle un peso a un espacio como ése, aunque no sea un teatro, no tiene las condiciones exactamente de un teatro. Pero, por un lado, recupera una identidad también de la universidad de un teatro más experimental, más de investigación, en un lugar en donde no necesariamente requieres la mecánica teatral como en el Juan Ruiz de Alarcón [la otra sede donde también sucede este encuentro] y que puedes hacer un ciclo como el que estamos haciendo. 

Se une al proyecto Teatro UNAM, también muy importante porque por eso pudimos trabajar Amarillo y Lagartijas Tiradas al Sol el primer fin de semana [25 a 28 de julio], se une Cátedra Bergman para las charlas, la que hubo el domingo [Amarillo, Teatro Línea de Sombra en Conversación con Luis Conde]  y la que va haber el 14 [de agosto, “Continuidad, grupo y resistencia”] y logramos hacer una suma de esfuerzos en donde el MUAC le da más presencia en su página. Esperemos que los curadores del MUAC, que los directivos, digan, “¡ah!, está pasando algo ahí abajo”. Porque esto es un ciclo que diseña Teatro Línea de Sombra y que paga Teatro Línea de Sombra porque somos una compañía México en Escena, es un ciclo que tiene que ver con el FONCA directamente y es parte de nuestras actividades. A nivel de las instancias, el MUAC apoya, está el recinto y la taquilla en porcentaje. Estamos haciendo un esfuerzo todos. Estos espacios hacen falta y estamos trabajando para tener público, que es ahorita la carencia mayor en todos los espacios. 

¿Cómo fue la selección de las compañías y de las obras para el ciclo, porque no son obras nuevas? 

A nosotros nunca nos ha importado el asunto de que no sean estrenos, de que no sean obras nuevas. Creemos definitivamente en la maduración de los trabajos, en la continuidad, en el peso que adquieren las obras con el tiempo. De hecho eso va a ser la mesa del 14, vamos a hablar de eso con Lagartijas, con Claudio Valdés, vamos a aprovechar la estancia de Galpão, una compañía brasileña de 35 años, que viene a Escénica, Ciudad de México, vamos a aprovechar la presencia de ellos, ya que donde hay tradición de grupo es en Latinoamérica. Ahí empieza la tradición. Por un lado, son artistas que están trabajando desde otros lugares de la creación, de la dramaturgia de creación en compañía, en grupo, con otros lenguajes, eso es importante. Por otro sitio, hay que decirlo claramente, son colegas. Como dice Tamara Cubas, «yo trabajo con mis amigos» o los temas que me importan, pero no en el amiguismo, sino con esos colegas que te identificas y con los que crees que compartes lenguajes comunes, procedimientos de trabajo y temáticas. 

Hay una cosa medio generacional con Bárbara (Lázaro), con Gabino (Rodríguez) con Pendiente (teatro) y nuestro propio repertorio. Nos interesa decir y poner sobre la mesa que somos una compañía repertorio, en el mejor sentido de la palabra, no del anquilosamiento ni de la pieza arqueológica, fósil o muerta, sino al contrario, lo que hacemos es mantener vivas las piezas siempre y lo que nos mantiene es el propio contexto. 

En principio fue una invitación a Teatro Línea de Sombra al MUAC, en donde nosotros le decimos al MUAC: sí, vamos a estar ahí, pero vamos a invitar a otros colegas. También en el Milagro lo hemos hecho. Nunca hemos estado solos porque esto tiene que ver con nuestra presencia en el ámbito de las artes escénicas en México, a través de un programa como México en Escena y Fonca, este programa es algo que nosotros concursamos y obtenemos, pero que tiene que ver con otros artistas también. No sólo con nosotros, es un proyecto incluyente, ahora que esa palabra está muy de moda. 

Justo hablas de la maduración, que es una compañía repertorio, y creo que es muy interesante ver cómo las obras se entienden de diferente forma con el paso del tiempo y ustedes mismos como actores hacen ese ejercicio de análisis de si madura bien o no una obra. 

Definitivo. Lo más reciente es Filo de caballo(s) y ahorita estamos trabajando en ella, no está terminada para nosotros aunque ya se presentó ante un público y en el Galeón estuvimos 16 funciones o no recuerdo cuántas y cada función hacíamos algo sobre la pieza, porque para nosotros sigue en proceso. Nuestros procesos inician cuando abrimos a público, digamos. 

Y en vivo es el espacio de experimentación… 

Eso para nosotros es importante, lo que ahí vamos viendo, probando, entendiendo con la gente de lo que está pasando. Otras obras son mucho más cerradas en el sentido de que ya sentimos que hay cosas que ya están ahí y que no tenemos por qué moverlas. Es importante el trabajo en el auditorio para ver cómo se configura con el espacio y la verdad es que está bien emocionante el hacerlo, pero también, el MUAC, si quiere que las artes vivas tengan un peso en el museo, tienen que invertirle, porque no todas las veces van a tener una compañía como Teatro Línea de Sombra que les pueda decir “sí”, y que va a aportar todo lo que esto cuesta, porque esto cuesta y nosotros nunca estaremos de acuerdo en que los artistas trabajen gratis. Antes que nada es trabajo. Y bueno, hay un público que paga, pero nunca es suficiente, las taquillas nunca serán suficientes para pagar el teatro, entonces tiene que haber una inversión. 

Es importante también que si bien se piensa en crear públicos para museos, porque se habla muchísimo de la creación de nuevos públicos, también es importante crear públicos para el teatro y esto viene en relación con la búsqueda de nuevos espacios, de sacar el teatro del teatro. Esta oportunidad de experimentar para el espectador y para el actor.

Tiene uno también que cambiar un poco el chip de dónde estás y empezar a trabajar sobre eso. Nosotros estamos justo trabajando en Filo de caballo(s) en una configuración para el espacio del MUAC. Sí es un reto, claro, tiene uno que pensarlo y que probarlo. 

Y bueno, también tal vez el espectador sabe que no está en un teatro al entrar al auditorio del MUAC, porque lo percibes, hay algo en su arquitectura que sí te lo dice. Esas paredes de madera, estás más desnudo en cierto sentido… 

… hasta como público te sientes desnudo respecto al actor.

Exactamente. Eso es un hecho. Eso lo sintió Gabino [Rodríguez], supongo que para la cuarta función del domingo ya se había acostumbrado, pero me lo dijo de inmediato, que había tenido una sensación de desnudez y de desprotección. 

Para nosotros como compañías de teatro, y me lo dijo Gabino y también Zuadd Atala cuando estuvo antes [no en esta temporada], es que es un público muy diferente al tenido en cualquier espacio teatral. Era un público diferente y no te puedo explicar por qué, pero sí.  

Hace un rato hablaste de trabajar con amigos y no en el amiguismo, y me hizo ruido en el buen sentido por la línea de investigación que tiene Teatro Línea de Sombra y la de las Lagartijas, que es súper parecida. Mi punto es el diálogo entre compañías, y esto en relación con el concepto de “grupo”, uno de los tres en los que se concentra la charla del 14 de agosto. 

Con Lagartijas ha habido una relación desde muy atrás cuando empezó, hace diez años o algo así, con Asalto al agua transparente, el primer montaje que les vi he hicimos una función [Alicia los invita] para una programadora del Festival TransAmériques de Montreal. Ahí como que inició un detonador con ellos. Eso fue fundamental en nuestra relación y para ellos fue un disparador, por supuesto que los invitó y se los llevó; de ahí Lagartijas agarró un súper vuelo internacional. 

Trabajamos juntos pero desde este lugar de diálogo y desde su periferia. Ellos se conforman en un colectivo muy particular con Luisa [Pardo] y Gabino [Rodríguez] como un núcleo, y Barreiro [Francisco] y Mariana [Villegas] que siempre están apoyando y que están ahí con sus propias piezas. Y de alguna manera somos afines y siempre establecemos un diálogo. Nuestros procesos son muy diferentes, pero siempre están emparentados. A ellos los pueden catalogar como teatro documental, cuando ellos no se nombran así y nosotros tampoco, aunque Teatro Línea de Sombra trabaja mucho más con el documento, con el archivo. 

A ellos les interesa ficcionar, Tijuana es ficción. Y Gabino te lo está diciendo. Es la representación, ellos sí están metidos en la representación. Y a nosotros, por ejemplo, en España, con Baños Roma, nos preguntan: “¿Y de veras estuvieron en Juárez?”. Nosotros sí estuvimos en Juárez. 

Estamos emparentados en ciertos puntos, pero nos interesan otras cosas. 

Ustedes sí están más con el sentido del teatro como archivo y como documento, y mi pregunta justo va a eso, porque también el teatro se ha expandido, por decirlo de alguna forma, porque se vinculan con la escena, la pedagogía y la investigación. 

Sí. Revisando Pequeños territorios (que no forma parte de este programa) que hicimos en Colombia con la Liga de Mujeres Desplazadas y fuimos a Colombia; Baños Roma a Juárez; Filo caballo(s) es una pieza comisionada por el Museo de Arte de Chicago, estuvimos en Chicago y en Guerrero; pero, el documental también en el cine es ficción, siempre hay una mirada subjetiva, por lo tanto, por supuesto que en las piezas hay una construcción siempre de la imagen, del objeto, del relato, que está jugando entre esos dos espacios. No nos metemos como Lagartijas y como Gabino a construir una ficción porque no nos interesa el problema de la representación, pero sí hay líneas muy delgadas entre lo que hacen ellos y lo que  hacemos nosotros. 

Donde coincidimos y están nuestros puntos de unión, es que ambas compañías nos cuestionamos y nos hacemos preguntas sobre la realidad y las colocamos en la escena de diferente manera y con diferentes procedimientos, desde diferentes lugares. A nosotros nos interesa volver, trabajar con el archivo, como documento artístico. Cómo poder transformar o volverlo en la escena un objeto artístico, que pueda estar en la escena. 

Continuidad, grupo y resistencia como conceptos que dan título a la mesa de reflexión del próximo 14 de agosto en el MUAC, ¿por qué eligen estos tres conceptos como eje de la conversación? 

Lo que empezó a suceder a principio de año con la cultura, que no sabemos bien a bien hacia dónde va, pero que sí nos tiraron una línea bien concreta, y que evidentemente viene desde presidencia: lo comunitario, pero ¿qué es lo comunitario? A saber, porque creo que ni ellos lo saben. Y pareciera que todo lo anterior es neoliberal y todos son ladrones. Nadie dice que no queremos ir en contra de esas prácticas y que no queremos que se lleven el dinero de cultura en viáticos, viajes lujosos y fiestas privadas, pero de ahí viene toda esta discusión. Nos parece justo poner sobre la mesa y abrir un diálogo sobre qué es lo que significa aquello acumulado en conocimientos, saberes, experiencias, tiempos de producción, procesos de trabajo. Pero pareciera que en las políticas públicas y en las políticas culturales eso no existe, porque aparte hay esta cosa de un supuesto mercado. En Europa por supuesto que hay un mercado de circulación del que viven los artistas, que ni siquiera lo tenemos aquí, que necesitan estar creando la novedad para venderse en los festivales, hay una exigencia de mercado que no tenemos aquí, del “estreno”, “la nueva obra”. Nosotros nos hemos resistido mucho a eso como compañía, porque nuestros procesos son largos, para empezar, y requieren un trabajo largo y por eso no somos tan prolíficos, y nuestros procesos no nos lo permiten. Le hemos apostado a la continuidad, a resistir, por eso la palabra, a resistir a esa inercia que nos lleva a todos en esta velocidad, que también todo es velocidad. ¿Cómo madurar y poder decirle al espectador “aquí estamos con lo que somos como compañía y con lo que nos conforma”? Nos pareció interesante dialogarlo con otros. Y Grupo Galpão (Brasil) que nos va a decir qué es la tradición de grupo. En sudamérica sí hay una tradición de grupo. Entonces, ¿qué es eso de la continuidad, de la resistencia? Por eso era importante colocar a generaciones diferentes, formas de producción diferente, en una sola mesa. 

Aquí se puede conocer el programa:

 https://muac.unam.mx/assets/docs/cicloav2019_programa.pdf 

Imagen: Baños Roma / Teatro Línea de Sombra