Donde se esconde el horror

La Casa Lobo, primera animación chilena en stop motion de largo aliento, es una continua construcción y destrucción de las imágenes a través de la cual se narra un cuento de hadas en combinación con una pesadilla histórica

Ciudad de México (N22/Ana León).- Alejandra Moffat (coguionista), Cristóbal León y Joaquín Cociña (directores), vivieron su infancia en la dictadura instaurada por Augusto Pinochet en Chile y la Colonia Dignidad era conocida, en esa época, por ser un centro de tortura y exterminio de disidentes políticos. Pero antes, en su origen, el sitio ya cargaba una historia de horror previa, el asentamiento surgido en 1961 implantado por el nazi Paul Schäffer, un espacio donde se esclavizaba a sus habitantes y donde se cometieron violaciones a menores. Una especie de secta de terror. 

Permeados por esta historia, León y Cociña que antes que cineastas son artistas visuales, comenzaron a imaginar cómo sería una película de hadas chilena, entonces, su imaginación combinó el universo Disney con esos capítulos de horror de la historia de su país. 

Alejandra

«Todos nosotros, todos los del equipo vivimos la infancia en dictadura y la Colonia Dignidad era un lugar muy conocido en la historia. No fue un lugar que de repente se descubrió, sino que era un lugar bastante institucional. Se sabía que tenía vínculos con la dictadura, que tenía vínculos con gobiernos democráticos en Chile, anteriores a la dictadura. Los productos que se hacían en la colonia se vendían en los supermercados, uno podía ver el logo de la colonia. La verdad es que es parte de nuestra historia, como también fue parte de nuestra infancia la dictadura.» 

Pero el proceso no fue en el orden que podría pensarse, existió primero la inquietud de hacer un largometraje con características materiales, plásticas y estéticas específicas combinado con el cuento de hadas, y después fue que se coló la idea de la Colonia. «Y con la pregunta de cómo sería esta versión chilena de un cuento de hadas animado, aparece el tema del racismo, del colonialismo, de la germanofilia, del horror político, y todos esos ingredientes yo creo que tenían que estar en ese revoltijo que es el cuento de hadas chileno, latinoamericano», me dice Cristóbal mientras charlamos, junto con Alejandra, en los minutos que tenemos previo a la proyección de esta cinta en el cine Tonalá, ocurrida la semana pasada y que marcó el inicio de su ciclo de proyección en la Ciudad de México. 

La Casa Lobo es un relato extraño, escalofriante, un viaje por la mente de María, su protagonista, una niña que escapa de la Colonia y se esconde en una casa en el bosque en la que de alguna manera queda protegida y al mismo tiempo atrapada. En palabras de Alejandra, la animación tiene algo bello y a la vez inquietante «como todas las cosas se van transformando todo el tiempo, generan un presente muy claro, uno siente que la animación se va haciendo al mismo tiempo que uno la está viendo, y eso hace que uno nunca sepa muy bien en qué se van a transformar los elementos, porque como se ven distintas técnicas, un personaje puede estar en la pared, puede estar como una escultura, puede transformarse en color. Y esa transformación hace que también esta cosa que uno tiene como espectador, de que uno se adelanta a la acción, parece muy inquietante, porque uno no sabe muy bien a qué se va a adelantar y creo que esa inseguridad como espectador, o libertad como espectador, hace que uno también tenga un viaje un poco pesadillezco de que se te pueden aparecer cosas, algo, un elemento que aparentemente tú decías no se puede transformar en nada, sí se transforma. Y eso me parece bellísimo de la animación de por sí.»

Una belleza extraña porque, como reflexiona Cristóbal, la animación de por sí, en su origen, tiene algo bastante nigromante. El término parte de darle vida a algo muerto. en «este mito fundacional de la animación en stop motion está contenida esta idea del animismo, este medio Frankenstein de estar inyectando vida a cadáveres.»

El espectador recorre la casa a través de los ojos de María y de su mente también. «Algo que sí estuvo consciente en el proceso de escritura, era la idea de crear un universo mental, un universo mental que es claramente una pesadilla. Ahí sí había un entrelazamiento entre la estética de la película y sus propiedades materiales y plásticas con la narrativa», dice Cristóbal. 

Me gustaría pasar a esta parte de la construcción de los personajes. Está María que es el personaje principal y está esta voz off, el narrador, ahí hay una referencia a Paul Schäfer que era el nazi que fundó esta colonia, y por otro lado hay una referencia a este acervo fílmico que se dice existe de esta misma colonia, ¿la historia es real o no? En algún momento surge la pregunta de si el inicio es un falso documental o si hay un juego entre la ficción y la realidad. 

Cristóbal: La idea base de la película es que no nos planteamos hacer una película sobre Colonia Dignidad, sino hacer una película que está hecha por una productora audiovisual de Colonia Dignidad o dirigida por el mismo Paul Schäfer. Ésa era la premisa narrativa de la película. Y la voz que se escucha y que interviene narrativamente, la voz de Paul Schäfer, también pensábamos que era la voz del director de la película. 

Otra inspiración fue un archivo fílmico que existe en la Colonia Dignidad y que está compuesto por material documental, archivo al cual nosotros no podíamos acceder, o podíamos acceder muy parcialmente a través de los videos que la misma colonia había proporcionado a los canales chilenos como propaganda. En esta imagen ellos proyectaban una vida idealizada al interior de la colonia. Imágenes familiares, idílicas, cuando en realidad al interior de la colonia las familias no existían, estaban separados hombres y  mujeres, y el sexo estaba prohibido. Vivían casi en esclavitud.

Entonces, la película nace como esta idea de que alguien encuentra dentro de este archivo fílmico no solamente este material, falso documental, sino que encuentran esta película tipo Walt Disney que Paul Schäfer dirigió. Y el material tipo archivo al inicio de la película intentaba emular estos materiales a los cuales nosotros pudimos ver. 

Alejandra: También ponerse en el rol de que la película está escrita y dirigida por Paul Schäfer, lo que busca es decir “tú nunca vas a poder construir la libertad o un un hogar lejano a mí”. Y por esto tiene como esa vuelta. Pero tiene también que ver con la lógica de ponerse en ese lugar como construcción, como origen. 

La construcción de los personajes tiene parte psicológicas, pero abarca también otros lugares. Narraciones que abren o pequeños cuentos dentro de la estructura de la película que abren otros espacios y que hacen referencia claramente a cuentos infantiles. 

También está esta atmósfera asfixiante al interior de la casa, todo el tiempo, y que la casa misma se vuelve un personaje. 

Alejandra: Sí, porque la casa se construye para contar la historia y es una historia paralela a la materialidad de la película, contando también, tiene ritmos, tiene cosas más climáticas, sorprendentes. 

Me gustaría que me platicaran sobre las técnicas que utilizaron para grabar y el mismo proceso de grabación que fue abierto y ese efecto plano secuencia en la animación. 

Cristóbal: La película la filmamos, la grabamos o la fotografíamos, más bien, en muchos museos y galerías. Joaquín y yo venimos del mundo de las artes visuales y estamos acostumbrados a hacer exposiciones. En un momento cuando estábamos empezando a hacer la película nos preguntamos si nos debíamos encerrar a hacer la película durante muchos años, o un par de años, o íbamos a seguir haciendo exposiciones. Y decidimos o intentamos hacer ambos al mismo tiempo. A cada curador o galerista que nos invitaba a exponer le decíamos que aceptábamos la invitación siempre y cuando nos aceptara como residentes del museo o de la galería. La película fue hecha en espacios públicos. Y el público podía mirar lo que estábamos haciendo y eventualmente podía participar. Tuvimos asistentes espontáneos que se quedaron uno o dos meses trabajando con nosotros. 

Fuimos muy conscientes del intercambio con la comunidad y cuál es el real público que va a las exposiciones. El espacio, o la dimensión comunitaria de hacer arte, se volvió esencial. Vamos a tratar de no hacer exposiciones como las hacíamos antes. 

Lo que preguntabas de las decisiones materiales, gran parte de nuestros primeros cortos nacieron con la idea de hacer un cortometraje sobre el proceso de hacer un dibujo y de borrar un dibujo. Y en este caso, de La Casa Lobo, es un largometraje que además de la historia de la Colonia Dignidad y de la dimensión narrativa, tiene una historia aparte que es la narración de los materiales: cómo se hacen estas esculturas, cómo se destruyen, cómo se hacen estas pinturas de los muros, cómo se destruyen, cómo se destruyen los muebles, cómo desaparecen las cosas, y eso yo creo que es un motor que nos mueve mucho que no es el lado narrativo sino una narrativa quizá más abstracta. Tratamos de elegir materiales que se adecuen a la velocidad de la filmación. 

Aquí las siguientes proyecciones:

CIUDAD DE MÉXICO: CINE TONALÁ ROMA: 1 agosto

KINOKI SAN CRISTOBAL: Agosto

MONTERREY: CINETECA NUEVO LEÓN : 23 agosto