Día Internacional de los Pueblos Indígenas: El legado de la cultura Totonaca

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Un rito prehispánico, no un espectáculo, que se enseña desde los seis años de edad y que marca el ciclo de cosecha; parte de la identidad de este pueblo originario

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Todas las imágenes © Ireli Vázquez

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Ciudad de México (N22/Ireli Vázquez).- Hoy 9 de agosto de 2018, se celebran 23 años desde que en aquel 23 de diciembre de 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas determinó que en esta fecha se conmemoraría el Día Internacional de los Pueblos Indígenas.

En la Declaración de las Naciones sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas se establecieron los derechos individuales y colectivos de la población, en particular, su derecho a la cultura, la identidad, el idioma, el empleo, la salud y la educación. Además, el derecho a mantener y reforzar sus instituciones, culturas y tradiciones, y promover su desarrollo de acuerdo con sus aspiraciones y necesidades. Se prohíbe discriminarlos y se promueve su participación plena y efectiva en relación con los asuntos que les conciernan, incluido su derecho al desarrollo con identidad.

De acuerdo con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, México cuenta actualmente con 68 pueblos indígenas, que representan cerca de 11 millones 132 mil 562 habitantes, donde cada pueblo tiene costumbres y tradiciones diferentes. La comunidad originaria con más integrantes es la maya con 1.5 millones de personas y la menor es la ayapaneca con sólo 57.

Voladores de Papantla, el legado del pueblo Totonaco

Hace algunos meses tuve la oportunidad de ir a Tajín, en Papantla, Veracruz, la ciudad sagrada del pueblo Totonaca. Aquí, conocí a Francisco Hernández, maestro del Centro de las Artes Indígenas del Tajín, quien toda su vida se ha dedicado a enseñar e inculcar a los descendientes de la cultura totonaca la tradición de los voladores. Platiqué con él, a propósito de la tradición más importante de la zona.

Desde que era muy niña he admirado su trabajo y el valor que tienen para subir tan alto y aventarse, pero quiero conocer más sobre su tradición,  ¿qué conlleva la tradición de los voladores de Papantla?

El ritual de los voladores de Papantla se remonta al años 600 a.C., algo que tiene que quedar claro para la gente es que esto un rito prehispánico y no es un espectáculo.

El ritual comienza con el corte del palo volador, se hace una ofrenda con flores, una gallina negra que se deposita antes de colocar el palo volador en el sitio donde lo pensamos colocar. Posteriormente se bailan cinco principales sones: el de la reverencia, el del sendero, el de la  invocación, el de los cuatro puntos cardinales y finalmente el del vuelo.

¿Cómo sigue presente esta tradición?

Siempre se ha enseñado a los jóvenes, es una tradición que pasa de generación en generación, pero por muchos años los totonacas habíamos esperado que el gobierno implementara una escuela donde les pudiéramos enseñar a los jóvenes el arte de este ritual y la espiritualidad que tiene esta tradición, así como nuestra lengua materna, que es la totonaca; con la Casa de las Artes Indígenas se logra llegar a más jóvenes.

¿Qué características tiene que tener un niño para poder llevar a cabo esta tradición?

Llegan niños de seis hasta los doce años. Deben tener confianza con los maestros así como sus padres, porque no cualquier padre de familia presta a su niño para que aprenda este ritual; mucha coordinación. Con el paso del tiempo los niños se atreven a hacer lo que uno les enseña.

Nosotros nos damos cuenta cuando un niño quiere ser volador pero también cuando no. Sabemos cuando un niño tiene el don, se descubre a través de la mirada, a través de que el niño tiene el deseo de aprender y el deseo de hacer lo que el adulto hace. El niño que desea formar parte de esta tradición siempre está al pendiente, viendo, observando y preguntando. También él es quien decide en qué momento subirse en el palo volador y en qué momento  aventarse, nosotros los maestros no podemos obligarlos. Una vez que llega hasta arriba, tiene que volar, y el que no tiene ese don no tiene la iniciativa de subirse al palo volador.

¿Qué pasaría si un niño se sube y no se atreve a volar?

Existen casos donde niños se han subido y no se atreven a volar, sin embargo es conveniente que estando arriba vuele, porque está seguro con el amarre y bajar por el palo o el lazo, es más complicado.

¿Hasta qué edad las personas dejan de ser voladores?

Si tiene el don, hasta que el cuerpo aguante, puede ser hasta los setenta años. Si no, pues pueden practicar uno o tres años y retirarse.

¿Qué significa su vestimenta?

Es todo un simbolismo. Los trajes han cambiado, antiguamente se utilizaban pieles y plumas de animales, sin embargo por extinción, se comenzó a utilizar telas, como el terciopelo rojo, sobre ella van bordados dos semicírculos que al unirlos forman el sol con sus respectivos rayos, y en la parte de abajo llevan otros dos semicírculos que forman la luna.

He observado que antes de subir y estando arriba, los voladores realizan un baile, ¿qué significa?

Antes de subir al palo volador se hace una reverencia con mucho respeto, con esto los danzantes, una vez que hacen la reverencia, se aseguran que no habrá ningún accidente mientras están arriba y realizan el vuelo. Ya estando en la parte de arriba, la persona que se encuentra en la punta del palo volador representa al sol y, a través de los instrumentos musicales, crea un lenguaje para la posición de las lluvias, para buenas cosechas en el campo, es un pedimento para estar en armonía, y  también es una medida del tiempo. Las otras cuatro personas giran trece veces que multiplicado por cuatro nos da un resultado de cincuenta y dos, que representan las cincuenta y dos semanas que tiene el año.

Este ritual es la unión cósmica entre el padre Sol y la madre Tierra. Y el palo volador es la unión para que haya fecundación en la tierra y el vuelo representa las semillas que vendrán a gestarse a la tierra nuevamente, y  así sucesivamente. Esto es un ciclo.

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