La final del Mundial 2018 fue el escenario perfecto para que las Pussy Riot atrajeran, una vez más, la atención del mundo hacia su crítica al gobierno ruso, la libertad de expresión y la situación de las mujeres en este país

Ciudad de México, (N22/Perla Velázquez).- ¿Un policía ruso bailando? Sí. El nuevo video del colectivo feminista Pussy Riot lo trae a escena, después de que volvieran a tener los reflectores encima, por violar la seguridad que había imperado durante la Copa del Mundo. La canción titulada “Track about good cop” (“Canción sobre un buen policía”) continúa con la protesta que inició el domingo pasado y que las dejó con una sentencia de quince días en prisión y con la prohibición de ir durante los próximos tres años a eventos deportivos.

El video que es protagonizado por un hombre con uniforme de policía ruso, le da movimiento a la nueva faceta musical de Pussy Riot, en donde incorporaron los sintetizadores y el house. La lírica imagina un mundo con policías amigables, que se besan y pierden la homofobia en la que viven.

La “nueva” protesta

Era el minuto 52 del partido entre Croacia y Francia, en donde se disputaban la Copa del Mundo 2018. En las gradas estaban los presidentes de las naciones involucradas: Kolinda Grabar-Kitarovic y Emmanuel Macron, con ellos Vladimir Putin, quien admiraba la perfección con la que se había realizado el torneo. Croacia tenía el balón en su poder, cuando en menos de cinco minutos la fiesta cambió: dos mujeres y un hombre vestidos de policías irrumpieron en el campo del estadio Luzhniki, de Moscú.

Quienes estaban en el estadio, como los más de mil millones de espectadores no sabíamos qué estaba pasando. Fue en Twitter, en donde minutos después de que Olga Kurachyova chocara sus manos con el jugador Mbappé, se dijera que las Pussy Riot habían burlado la seguridad que imperó durante el Mundial.

En esa red la protesta cobró más sentido con una lista de exigencias al gobierno ruso. Además de explicar que la acción fue dedicada al poeta ruso Dmitry Progov, quien murió el 16 de julio de 2007. En otro video, que lanzaron en sus redes sociales enumeraron las peticiones: liberar a los presos políticos, poner fin a los arrestos ilegales durante las protestas y permitir la competencia política en el país. Por haber entrado a este campo futbolístico los integrantes del colectivo fueron por sexta ocasión a la cárcel.

El feminismo como estandarte

Pussy Riot comenzó cuando el feminismo no estaba en boca de todos. En 2008, Nadezhda Tolokonnikova, junto con su esposo, Pyotr Verzilov creó el colectivo de arte Viona. Desde ese año, las protestas comenzaron para poner a la luz temas como la situación de las mujeres en Rusia, criticar al gobierno y pedir libertad de expresión. Posteriormente, a Tolokonnikova se unieron Maria Alyokhina y Yekaterina Samutsévich, pilares de Pussy Riot.

Pero, quién no recuerda a las cuatro integrantes que vestían mallas de colores fosforescentes que combinaban con playeras de las mismas tonalidades y salían cubiertas de la cara con capuchas que resaltaban de los altares de la Catedral de Cristo Salvador de Moscú. En ese lugar en donde se volvieron las enemigas del Kremlin, después de que entraron y se burlaron sin ningún problema de Vladimir Putin y la iglesia ortodoxa. Todo esto registrado como la “Oración punk” y viralizado en redes sociales.

“Las palabras que dijimos y toda nuestra actuación punk pretendían expresar nuestra desaprobación de un evento político específico: el apoyo del patriarca Vladimir Putin, que ha tomado un curso autoritario y antifeminista. Nuestra actuación no contiene agresión hacia la audiencia, solo un deseo desesperado por mejorar la situación política en Rusia”, dijo Tolokonnikova en su declaración de apertura.

El acto las llevó a prisión por dos años. Pero esta semana también se dio a conocer que el colectivo sería indemnizado por Rusia, después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dijera que las tres integrantes “sufrieron tratos degradantes durante el juicio”, por lo cual deberán recibir 16 mil euros por perjuicio moral a cada una de las Pussy Riot.

Pussy Riot son el ejemplo de una protesta femenil en un país que las ha intentado callar. El Mundial 2018 no pudo pasar desapercibido para ellas, quienes esperaron el momento justo para alzar la voz y volver a tener los reflectores encima.