Algunos de los temas recurrentes en su obra son la añoranza, la soledad, el amor, el sufrimiento y la pasión

© Laura Cohen

Ciudad de México (N22/ Redacción). – Hace 100 años nació Alí Chumacero en Acaponeta, Nayarit, a los 11 años se mudó a Guadalajara y en 1937 se estableció en la Ciudad de México. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras, y fue precursor de la poesía moderna en México. En 1980 José Emilio Pacheco lo definió de una forma sintética:

“Alí Chumacero vive la paradoja de ser el más intelectual y el más antintelectual de los poetas mexicanos (…) consideró que la poesía acaso puede ser perdonable como una enfermedad de juventud, pero que hay algo profundamente ridículo en seguir escribiéndola después de los cuarenta años”, estas líneas aparecen en el prólogo de la antología Responso del peregrino.

La obra de Chumacero ha sido reconocida por su talento lírico, en la poesía encontró el medio para reflejar la belleza del mundo que captó por su gran capacidad de observación.  Algunos de los temas recurrentes en su obra son la añoranza, la soledad, el amor, el sufrimiento y la pasión.

Algunas de sus obras más renombradas son: Imágenes desterradas (1948), Palabras en reposo (1956) y Páramo de sueños (1994). Fue fundador de la revista Tierra Nueva, director de Letras de México y colaborador en La Cultura en México, El Hijo Pródigo, Novedades y Siempre!

En 1964 entró a la Academia Mexicana de la Lengua y fue integrante del Pen Club Internacional, así como Miembro Honorario del Consejo Nacional del Seminario de Cultura Mexicana.

En 1997, la Fundación Alica de Nayarit renombró su Premio Nacional y fue acreedor a los Premios:  Xavier Villaurrutia (1980) por su obra en general; Rafael Heliodoro Valle (1985); Internacional Alfonso Reyes (1986); Nacional de Ciencias y Artes (Lingüística y Literatura, 1987); recibió la Medalla de Plata Bellas Artes en 1998 y en 2003 la Medalla de Oro. Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde 1999; y el reconocimiento al Mérito Editorial 2001 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Pese al reconocimiento internacional, alguna vez declaró: “He escrito poco. No me arrepiento, es mejor dejar una línea perdurable que un grupo de libros que se tire al cesto de la basura”.

Alí falleció en 2010 a los 92 años. Actualmente, la Biblioteca Vasconcelos resguarda 46 mil volúmenes de su biblioteca personal, que incluye libros, folletos y otras publicaciones.

Instituciones como la UAM, la Academia Mexicana de la Lengua y en recintos como Bellas Artes, se han rendido homenajes al poeta. En este mes, en Nayarit realizará un homenaje enmarcado por distintas actividades en donde se buscará acercar a las nuevas generaciones al poeta y editor.