El economista Ernesto Piedras señala cómo funciona una economía basada en la creatividad, sus presupuestos y sus alcances 

Ciudad de México (N22/Alizbeth Mercado). – ¿Podemos medir la cultura? De acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), sí. Los indicadores que el organismo tiene la miden respecto a la contribución que hace al Producto Interno Bruto (PIB), que en 2016 fue del 3.3%. Mientras que el economista Ernesto Piedras, director de The Competitive Intelligence Union, estima que el aporte es de 7.4 %. ¿En dónde está la diferencia entre ambos porcentajes?: en la metodología.

El INEGI se basa en “la identificación de bienes y servicios característicos y conexos relacionados con el sector de la cultura”, y Piedras se suscribe a los parámetros de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) que cuenta el registro de los productos creativos inscritos en el Instituto Nacional de Derechos de Autor. Ambas mediciones, aunque distintas, “son diferentes tomas de una misma escena: uno es un zoom, otro es un full shot. En mi medición, basada en la metodología de la OMPI, tengo el 7.4%, según el año que sea, porque incluyo un componente que es la economía sombra, que es la actividad informal, ilegal y digital”.

En opinión de Piedras, el mundo digital no ha logrado ser metido a las métricas cuantitativas, “muchas de las transacciones y de las descargas, hoy -44% de toda la apropiación de contenidos creativos que hacemos-, al menos la mitad, ya son por la vía digital, películas, audiovisuales, todo el streaming, eso es el 7.4%.”

Muchos de los contenidos de los que habla Piedras provienen de industrias creativas, definidas por la ONU como “sectores que producen, promueven difunden o comercializan bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial”, a las que Piedras llamaría “economía basada en la creatividad”.  Es decir, poner a la creatividad como el insumo económico productivo esencial, que detona toda una cadena productiva, “de la misma forma del crudo, que detona la exploración, la extracción, la refinación, la petroquímica básica, la contaminación, etcétera y da una cadena económica. Aquí la creatividad es el insumo que da pauta a la inversión, a la comercialización de bienes creativos”.

En el marco de las campañas electorales, el 14 de mayo se celebró el Diálogo por la Reforma Cultural en el Centro Cultural Roberto Cantoral, con los representantes de los candidatos a la presidencia. En este encuentro, convocado por el Grupo Reflexión, de la sociedad civil, se mencionó el potencial de las industrias creativas. ¿Qué hay de interesante en este modelo de producción cultural?

“México se ha caracterizado por ser potencia creativa, históricamente hemos sido conocidos por nuestros colores, sabores, sonidos, imágenes, todos estos elementos simbólicos, y tradicionales que nos caracterizan con el ser mexicano, todo esto vela por lo estético y lo social, pero tiene una dimensión económica donde la gente trabaja, produce, invierte, genera valor, divisas, y eso es lo que llamamos la economía basada en la creatividad”.

Ante este escenario, tenemos otro camino de apoyo a la cultura desde el Estado, que es el de las políticas culturales, por eso, Piedras divide a los productos culturales en aquéllos que tienen viabilidad económica, aquellos que no y los proyectos con apoyos transitorios (por ejemplo, las becas): “debemos tener un criterio abierto y tal vez tasar, gravar, algunas actividades culturales, pero haciéndole un retorno, tener un presupuesto etiquetado”.

El presupuesto de cultura para 2017 fue de 16 mil 425 millones 93 pesos, que es el 0.06% del PIB, la discusión que se ha dado tras los encuentros sobre la cultura es la suficiencia del recurso que se destina al sector y de sus implicaciones económicas.

“Lo que también creo es que necesitamos nuevas formas de entender el financiamiento a la cultura, desde el presupuesto público, siempre se ha quedado con unas monedas. No sabemos presupuestar para la cultura, intentamos (el grupo redactor de la ley) introducir una metodología de presupuestación, identificando las necesidades en materia cultural y en consecuencia en presupuesto cultural, no podemos tener una política cultura si no tenemos un presupuesto cultural”.

Además, Piedras sugiere, que “del lado de la cultura hemos sido muy malos comunicando nuestras necesidades, es un tiempo de tener una política fiscal integral para cultura que contemple capacitación, recursos para los estados, infraestructura y recursos”.

¿El problema de política cultural se reduce al presupuesto? No, hay otros dos temas que también necesitan ser problematizados: la oferta y la demanda. “Tenemos muchos casos de oferta sin demanda y de demanda sin oferta. Tenemos que lograr ese maridaje entre ambas esferas, pero dogmatizamos (sic) mucho a la cultura, es decir, sólo por ser cultural ya debe ser apoyado. Hay que entender cómo apoyarlo y tenemos mucho trecho por avanzar.”

Para poder crear políticas culturales y formas de financiamiento, es necesario pensar sobre el entendimiento que las autoridades y audiencias tienen sobre la cultura. Por una parte, “debemos ser bastante más irreverentes hacia la cultura, bastante más aventurados porque la comemos, la pisamos, la vestimos todo el tiempo, pero la dejamos en un pedestal y le hacemos mucho daño, en todos los sentidos, de política pública, política fiscal, política digital, actitud social”; y, por otra parte, pensar a la cultura como forma de desarrollo de una sociedad y su valor cualitativo.

“La cultura vale por lo estético, por su contenido de cohesión, entre muchas otras cosas, pero reiteramos la pregunta y hay una dimensión económica que responder, y lo que más me gusta entre los hallazgos que me ha tocado hacer con mi equipo, y estoy hablando de lo menos importante, lo económico, pero cuando tú combinas lo económico con lo social, lo estético, en conjunto, esto hace el desarrollo integral y esa es la gran aspiración de todo país”.

Entre las tareas pendientes para las próximas administraciones se encuentra el ámbito digital y la transparencia “en todos los sentidos, cómo se asignarían los presupuestos y cómo los utilizaríamos, hay mucho oscurantismo, siempre nos quejamos de los recursos, pero si los tuviéramos no tendríamos claridad para aplicarlos. Se necesita transparencia, pero no solo en el aparato Federal, también en el Estatal y Municipal, y nosotros como audiencias tener una opinión al respecto.”