El mexicano Abraham Cruzvillegas, junto a 35 artistas más, añade un capítulo más a su proyecto de largo aliento Autorreconstrucción

Abraham Cruzvillegas, Autorreconstrucción: Detritus, 2018 / © kurimanzutto

Ciudad de México (N22/Karen Rivera).- Abraham Cruzvillegas realizó una escultura en la Reserva Ecológica del Pedregal, en 2016, en la que utilizó escombros y cascajo procedentes de Ciudad Universitaria para concluir un muro de piedra volcánica de 300 metros de longitud, localizado en esta zona. Esta pieza fue el punto de partida del artista mexicano para realizar la muestra Autorreconstrucción: Detritus, en la que convoca a más de 35 artistas para presentar obras que permitan reflexionar sobre la basura que generamos como sociedad y la contaminación que, a partir de ella, causamos en reservas ecológicas.

“Eso trajo una serie de discusiones en el seno mismo de la oficinita de la Reserva y también de otras instituciones como el Instituto de Investigaciones Estéticas para replantearse la idea de la defensa de la Reserva, pero también sobre lo que hace la misma universidad desde dentro de la institución, a veces en contra de la Reserva Ecológica y del medioambiente, como la construcción del edificio H recientemente o la misma acción de depositar basura. En un principio, casi todo lo que se muestra en este proyecto son obras que están construidas en este espacio con materiales reciclados, sobre todo, de las bodegas de bajas de la misma Universidad o materiales con que los mismos artistas contribuyeron, trajeron de sus contextos.”

Esta muestra que presenta el Museo Universitario de Ciencias y Artes, campus Ciudad Universitaria, incluye una serie de conferencias en las que científicos y artistas conversarán sobre la relación de la ecología con los derechos humanos, la historia, la antropología y el arte.

“Esto incluye entre las propuestas de los artistas una milpa viva, que se está cultivando, obras que están en constante transformación como una obra que se hace con stencil que hace el profesor David Miranda, que fue alumno mío en la Esmeralda y ahora es profesor de ahí. Y trae a sus alumnos en horario de clases a continuar la obra que solamente va a estar concluida hasta cuando termine la exposición. Mi intención más que dar un mensaje ecologista, didáctico, o ilustrar un problema sobre el medioambiente, es activar dinámicas de reconstrucción o de recreación no sólo de obras de arte, sino también de la sociedad, de mi propia identidad y de qué manera en las peores circunstancia, como en la destrucción o en la autodestrucción, también puede suceder algo, un acto transformativo, un acto transformador que se comparte y se vuelve un enunciado político, un enunciado histórico también.”

La muestra se podrá ver en el MUCA-CU hasta el 11 de agosto.