La escritora reflexiona sobre el exceso de información y su desjerarquización que se ha promovido en redes como Twitter y Facebook, así como en las consignas totalitarias y anímicas de ésta última

Imagen: © Xalina López Cámara

Ciudad de México (N22/Guadalupe Alonso).- Al leer noticias, ¿cómo decidir qué es lo más importante? Así se lo pregunta la escritora Margo Glantz en la línea que abre su más reciente título: Y por mirarlo todo, nada veía. Todo comenzó cuando Margo se acercó a las redes sociales y se convirtió en una tuitera y feisbuquera asidua. En esta nueva entrega Glantz, escritora y catedrática, vuelve a la escritura fragmentaria que la ha distinguido: un collage de imágenes, datos y reflexiones compilados de la información que circula en las redes sociales.

“Mi frecuentación de Twitter y de Facebook, que siempre fue una frecuentación muy asidua pero crítica, me hizo pensar qué pasaba con ese tipo de información y la respuesta a la información de los que usan Twitter y Facebook. Y las consignas totalitarias de Facebook: ´¿Qué pensaste hoy?’, ‘¿cómo te levantaste?’, ‘¿dónde estás?’, todo te lo predeterminan y la gente lo sigue al pie de la letra. Me di cuenta que las noticias en el Twitter eran sucesivas, fugaces y evanescentes, había que pensar sobre eso, qué pasa, cómo recibe la gente ese cúmulo de información que se desvanece y que no te permite emitir un juicio crítico frente a eso”, explica la escritora. “Al mismo tiempo, te aniquila la posibilidad de jerarquizar que es la posibilidad de criticar. Entonces empecé a coleccionar textos y poco a poco fueron surgiendo, en año y medio hice 180 páginas y deseché muchas y fui organizando el texto de tal manera que fuera un texto donde hubiese una interpretación crítica mía de una manera muy soslayada, escondida y al mismo tiempo evidente.”

En este ejercicio de coleccionar noticias y textos publicados en las redes, uno de los retos fue elegir la información para luego darle forma, “el chiste es ver cómo lo recopilas, qué tipo de cosas tienes que hacer, cómo los asocias y cómo rompes la tensión de cosas o de mucha banalidad o de un tremendismo espantoso, cómo la precariedad, lo monstruoso se unifican de tal manera que no haya transición, que todo sea idéntico, que el que maten a cincuenta migrantes y luego los disuelvan en ácido o que Brad Pitt se case con no sé quien sabe quien, o que la híbrida que se casa con el príncipe Harry y va a tener un nieto mulato la corona real, se disfracen. Y que la gente lea mucho más eso que lo que está pasando en la Franja de Gaza o lo que pasa en el Congo, que casi nadie lo lee. ¿Cómo hacer que todo eso resalte al mismo tiempo que mantengo esa estructura de desjerarquización para que la gente pueda jerarquizar y cómo jerarquizo yo para que la lectura sea una lectura provocativa y que permita la jerarquización? Eso fue un trabajo importante que ha de vivir en la literatura, obviamente, es un texto literario.”