Primal e Isla Urbana son dos espacios de diseño interdisciplinario que buscan, a través de esta disciplina aprovechar de la mejor manera el recurso más importante: el agua

Imagen: Primal

Ciudad de México (N22/Alizbeth Mercado). – Isla Urbana y Primal son dos asociaciones que se dedican a recolectar el agua de lluvia para usarla dentro de sus hogares. Cada una tiene sus mecanismos de recolección y propuestas; sin embargo, ambas coinciden en que la Ciudad de México vive una paradoja: en época de lluvias se inunda y a la vez, el agua escasea.

Primal estima que en México llueven mil 127 billones 23o millones de litros de agua por año (equivalente a 112 millones 723 mil pipas de agua) de los cuales, 11 millones corresponden a la Ciudad de México (esto con base en datos del Sistema de Aguas, de 2017).

Rain bar

Primal es un estudio transdisciplinar formado hace once años por Paola Sánchez, Héctor y Óscar Juárez, todo comenzó con la idea de tener un estudio para abordar proyectos de temas de su interés, que giraran alrededor de la arquitectura y el diseño. En 2006 llegaron a la casa ubicada en Avenida Santiago 208, San Pedro Iztacalco. Todo empezó cuando se dieron cuenta que la tubería estaba muy vieja y tenían que hacer cambios: instalaron un sistema de captación pluvial y esa agua la utilizan para uso cotidiano y para beber.

“Hay muchas cosas normalizadas sobre la crisis del agua y las empezamos a ver, siempre hay un botellón en la casa de todos para cuando se va, o el mito de que abres la llave y puedes beber agua de ahí, pero tiene componentes negativos, nos dimos a la tarea de investigar estos mitos y nos dimos cuenta de lo que sucede con el agua y cómo vivimos la privatización del agua y no nos damos cuenta”, explicó Paola.

Para abordar el asunto, recolectaron botellas de vidrio para hacer una pieza en el Museo del Chopo que hablara de estos asuntos, las botellas eran puntos clave de la conversación, es decir, donaron su cosecha pluvial y la entregaban a las personas, “se convirtió para nosotros en una acción emblemática, porque observamos cómo lo que creemos basura no lo es, hablamos del agua embotellada, de la crisis y que en esta ciudad llueve más que en Londres y en lugar de utilizar esa agua, nos inundamos y dejamos que se vaya al drenaje”.

La recolección comienza en el techo de la casa, la lluvia se cuela por unas aberturas que la llevan hacia una cisterna y después pasa por un proceso de purificación. Al final, el agua que recolectan sale de las llaves instaladas en su casa. “Rain bar” es el nombre de la propuesta que llevan a diferentes eventos.

“Cuando tienes este tipo de cosas, te pones a pensar que te tienes que hacer cargo de eso, y si no hay agua, pensar cuánto consumiste y en qué estado están tus filtros, es una serie de cosas que sensibilizan sobre el origen de los recursos. Decidimos captar el agua de lluvia no por ser hippies, no nos entendemos fuera del sistema, sabemos nuestra dependencia y de hecho, de eso se trata, ser adultos (en el sentido estricto de la palabra) y entender el uso de los recursos”, agregó Héctor.

En su casa- estudio también tienen un huerto donde cosechan vegetales y los viernes invitan a personas para que desayunen con lo recolectado, el pretexto perfecto para hablar sobre la soberanía alimentaria, que es otra de sus causas y se llama “Food is free”. Han sembrado fresas, zanahorias, lechugas, rábanos, menta y otras hierbas para hacer infusiones.

En el espacio también tienen una estancia para proyectar cine y cada dos meses organizan una sesión temática con invitados que platiquen al respecto. En la casa hay una residencia para artistas visitantes que trabajan con ellos por uno o dos meses.

Imagen: Paola Sánchez y Hécto Juárez

El Tlaloque

Isla Urbana nace en 2009 a partir de un proyecto de tesis de diseño industrial que buscaba resolver la problemática de agua de una familia en la zona del Ajusco. Desde entonces, han instalado 7 mil 500 sistemas, la mayoría, en el sur de la Ciudad de México: en Tlalpan y Xochimilco, donde se ubican viviendas que no tienen acceso a la red de agua potable y se abastecen por medio de pipas.

El sistema aprovecha la infraestructura de la casa donde se instala, toda el agua que cae en el techo (que debe estar limpio) se debe canalizar a un solo punto, ahí pasa por un filtro que quita las hojas y basura que haya caído al techo, y después pasa al Tlaloque (separador de primeras lluvias) y que realiza el 75% del trabajo de limpieza; un diseño propio de Isla Urbana. Después, el agua pasa a la cisterna y hay un proceso de cloramiento, con un tratamiento extra está lista para beberse.

“Es una tecnología muy adaptable, estamos trabajando en la zona huichol y ellos viven con 15 mil litros al año, están aprovechando, su consumo es distinto y el uso que le dan al agua de lluvia es distinta, la utilizan para beber en la temporada de seca, pero está demostrando que es una ecotecnología que abastece a las familias con agua de calidad”, explicó Nabani Vera, director de comunicación de Isla Urbana.

Sin importar dónde esté el sistema, el principio es el mismo: aprovechar el agua del techo y pasarla por un proceso de limpieza y almacenarla. “Las condiciones ambientales van a condicionar qué tanto tratamiento le tienes que dar, en casas rurales quizá no tengas contaminación como en la ciudad. Lo que cambia es el diseño de la instalación y sus componentes, que deben adaptarse a la zona”.

Nabani asegura que por cada metro cuadrado que tienes en tu techo, vas a obtener mil litros de agua, “planteamos que la captación de lluvia sea un cambio de paradigma en el abasto de agua de las familias en la CDMX. Lo económico es importante, pero en cuanto a sostenibilidad es más importante”. Además, la captación pluvial genera un sistema resiliente, es decir, si hay una contingencia hay menor probabilidad de escasez.

Al igual que Primal, Isla Urbana tiene un programa de divulgación artística que se llama Cultura del Agua. “Creemos que existe una desconexión entre nosotros, los chilangos, y el recurso más importante para la vida, que es el agua, no basta con instalar un sistema de captación, que ya es bastante bueno, creemos que si eso lo acompañas de un programa por medio del cual hables del tema, de dónde viene el agua que consumes, cuando logras entender la problemática y el funcionamiento de algo, logras hacerte más consciente y empatizar y conocerlo mejor, por eso utilizamos muchos elementos de educación y artísticos. El arte, es el elemento por el cual puedes conectar con la gente”.

Imagen: Nabani Vera