Este conjunto conventual en los límites del centro, como muchos otros inmuebles, espera la liberación presupuestal para una segunda etapa de trabajos de preservación de su estructura

Imagen: © Erik Hernández

Ciudad de México (N22/Alberto Aranda).- En los límites del centro, hacia Tlatelolco, se fundó el primer convento de monjas en la Nueva España, sus antecedentes datan de 1540. El Templo de la Inmaculada Concepción destaca por su arquitectura y sus puertas gemelas bellamente decoradas.

Gerardo A. Hernández Septién, subdirector de Restauración de Bienes Históricos y Culturales, de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura, comenta sobre este gran conjunto conventual “es que fue el primer convento de religiosas en la Nueva España. En época de Fray Juan de Zumárraga, que fue arzobispo de México, se manda llamar a las monjas concepcionistas, provenientes de Toledo, y la primera fundación que realizan en la Nueva España es justamente ésta.”

Sobre el inmueble, Hernández Septién dice que “el estilo es, digamos, barroco. El siglo XVII es el siglo de la fundación de los grandes conjuntos femeninos.” Por otro lado, señala que “casi todo se rehízo después de la inundación que tuvo la ciudad en el siglo XVII”. Además, el inmueble presenta “un problema muy grande de flora parásita que incide en la afectación estructural porque al crecer la planta, su raíz penetra más hacia el templo causando fisuras y lo más importante: penetración de humedad.”

Se sabe que en el convento vivieron alrededor de 900 mujeres entre religiosas, esclavas y gente de servicio. Con las Leyes de Reforma las monjas dejaron el recinto y el inmueble quedó abandonado. Sus interiores son del siglo XIX de estilo neoclásico. “Se sabe que tuvo un retablo barroco muy importante del arquitecto Jerónimo de Balbás, que es el mismo que hizo el retablo de Los reyes de la Catedral Metropolitana. Hay que notar que era un convento importante.”

En el siglo XX la iglesia y la casa parroquial fueron devueltas a los padres vicentinos. Hasta la fecha son ellos los depositarios del inmueble federal.”Los daños aquí en el inmueble son históricos, son daños que vienen de muchos años atrás. Es una zona muy inestable. Hubo mucha agua aquí. El subsuelo sigue siendo muy inestable por lo cual el templo se ha hundido y ha tenido hundimientos diferenciales muy importantes que han provocado que, estructuralmente, se encuentre dañado. El sismo le dio la puntilla; se trabajó una parte y estamos, como con los demás inmuebles, en espera de la liberación presupuestal y de otras fuentes para poder intervenir en su conjunto la estructura del templo.”

Con los sismos del 2017 se registraron daños en una gárgola que sirve como desagüe. Además, se produjeron  grietas en el coro. En esta zona es visible la urgencia de intervenir el piso de madera ya que presenta faltantes y revisar las vigas que sostienen toda la estructura. Se presentan grietas en muros y “a lo largo de toda la nave y se acentúa mucho  hacia el lado sur los hundimientos del inmueble.”

“En la azotea donde se ubica esta misma zona se tuvo que poner provisionalmente una tubería de PBC para encauzar, en esta temporada de lluvias, el agua hacia la gárgola en lo que se trabaja a un nivel más profundo esta área”.