Se ha compilado el trabajo de ocho imprentas dedicadas al impreso religioso desde el siglo XIX hasta la actualidad

Ciudad de México (N22/Víctor Gaspar).- La tarea de ocho casas dedicadas al impreso religioso, entre los siglos XIX y XX, es compilada en un fascículo que busca llenar el vacío bibliográfico sobre el tema. Raúl Cano Monroy, historiador del arte, nos explica que “estos talleres se encontraban casi todos en la Ciudad de México, en el Centro Histórico. Podemos mencionar el primero que abre la investigación, que es el de la imprenta Badiano, que posteriormente se llamó la librería Francisco de la Torre y Gutiérrez, que hasta 1920 fue la encargada de hacer novenas, oraciones. Es un compendio de esos géneros también. El capítulo final de este libro termina con un imprenta que es casi clandestina. Es la única imprenta que se habla en este libro y que se encontraba en la periferia de la Ciudad de México, en Naucalpan, se llama la imprenta San Judas Tadeo. Esta imprenta tuvo este auge que empezó a surgir del culto a San Judas Tadeo.”

Estas publicaciones han sido realizadas a través de los siglos en fibra de maguey y en los papeles revolución, couche o bond. Las oraciones contenidas en estos librillos debían contar con la autorización del clero. De ahí el nombre de esta publicación: Con licencia eclesiástica.

“Una oración que estaba aprobada era una oración que se tenían la creencia que era eficaz. Porque también hubo un tiempo en que circulaban de igual manera oraciones profanas, pero si tenían licencia eclesiástica quería decir que tenía eficacia y que era una oración que al santo que se le consagraba estaba aceptada, el santo no se iba a ofender o le ibas a decir totalmente algo ajeno a la doctrina.”

Talleres como Murguía, Badiano o Vanegas Arroyo fueron resultado, incluso, de un momento preciso en la historia de México. “Hubo una diversificación de imprentas una vez que la Nueva España pasa a ser, a mediados del siglo XIX, independiente. Hay una proliferación, los gremios desaparecen y empieza a haber gente que no pertenecía al gremio y que tenía conocimiento de la imprenta, empezó a trabajar y empezó a fundar sus propios talleres. Y es por eso que se dió una diversificación.

Con licencia eclesiástica, el impreso religioso mexicano es una publicación del Instituto Nacional de Bellas Artes.