Hace 50 años los jóvenes tomaron las calles para oponerse al partido que hoy gobierna México. La UAM fue el resultado indirecto de esa osadía

Imagen: UAM

Ciudad de México (N22/Alberto Aranda).- Juan Villoro recibió el Doctorado Honoris Causa por parte de su Alma Mater, la Universidad Autónoma Metropolitana.  Esta universidad, que el próximo año cumplirá 45 años de su fundación, ha entregado 67 de estas distinciones.

“Estoy muy contento, es realmente algo inesperado, mi padre fue fundador de esta universidad, tuve la suerte de estar en la Unidad Iztapalapa siguiendo los planes de estudio de Ciencias Sociales, que él, junto con otros profesores, había creado. Fue un momento pionero, de fundación de un tipo de universidad diferente y un momento en que mi generación tenía derecho a la esperanza y al optimismo. Yo creo que ahora estamos en un futuro en el que ninguno de nosotros estaba, pero creo que hay muchas maneras de seguir poniendo en práctica las ilusiones que tuvimos entonces y de seguir ejerciendo la imaginación rebelde que aprendimos aquí en la UAM”, comentó Villoro.

Para Juan Villoro el haber estudiado en la UAM fue una experiencia transformadora y le dio la oportunidad de ser un principiante. “Hay muchas formas de pensar México, pero la de Juan Villoro explora la naturaleza de la sociedad mexicana. Sus fenómenos sociológicos, sus cuestionamientos filosóficos, sus manifestaciones antropológicas para reconocer nuestras grandes virtudes y nuestros terribles defectos. Juan Villoro ha sabido encontrar el sentido de la vida mediante la lectura del mundo, pero también transmitir de manera sencilla su apreciación”, dijo Eduardo Peñalosa Castro, Rector General de la UAM.

Juan Villoro, al recibir el doctorado, recordó a su padre y las enseñanzas de vida que le dejó, los momentos en los que fue alumno, profesor y funcionario de la universidad, pero sobre todo el movimiento del 68. “Hace 50 años los jóvenes tomaron las calles para oponerse al partido que hoy gobierna México. La UAM fue el resultado indirecto de esa osadía. La mayoría de las ilusiones de los años 70 no se cumplieron, lo más grave es que no fueron relevados por otras. ‘Malos tiempos para la lírica’, exclamó Bertolt Brecht en otra época de desencanto. Y pese a todo resulta posible concebir otro porvenir”.