El mundo del cine ha perdido a una de las figuras más destacadas en la historia del cine italiano e internacional; el director murió a los 88 años

Ciudad de México (N22/Redacción).- Protagonizada por actores no profesionales, convictos de un penal de Roma, César debe morir, se estrenó en 2012. Una cinta filmada en blanco y negro de la autoría de los hermanos Taviani, Vittorio y Paolo. Ambos son considerados de los más grandes cineastas italianos. Ayer domingo, a los 88 años, el primero de ellos, Vittorio, murió víctima de una enfermedad contra la que luchaba desde hace varios años, según declaró su hija.

La actividad de estos hermanos, que realizaron alrededor de una quincena de cintas, inició a finales de los años cincuenta, pero es a finales de los sesenta cuando su mirada adquiere una identidad propia al abordar temas de compromiso social y denuncia política, cuidando siempre la forma, el relato y lo literario en la narración. En 1977 obtuvieron la Palma de Oro en Cannes por la cinta Padre patrón, y por la antes mencionada, César debe morir, obtuvieron el Oso de Oro en la Berlinale, en 2012.

Nacido en 1929. en la provincia de San Miniato, Pisa, junto a su hermano dos años menor, inició los estudios de derecho siguiendo los pasos de su padre, un abogado antifascista. Ambos los abandonaron para dedicarse al cine. Inseparables, su primer documental hizo referencia a su lugar de origen y cuenta la masacre cometida por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial: San Miniato, luglio 44’.

Llegaron a la gran pantalla con la cinta Un uomo da bruciare en 1962, sobre un sindicalista asesinado por la mafia, que les valió el premio de la crítica en la Mostra de Venecia. El Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes lo obtuvieron con la cinta La noche de San Lorenzo, en la que vuelven a la tragedia de su pueblo tras ocupado por las tropas alemanas al final de la Segunda Guerra Mundial.