Transmitida en vivo por Canal 22 y en el FacebookLive del mismo, en su clase magistral en el FICG, Del Toro desmenuzó su proceso creativo y reveló algún par de certezas que le dan sentido como cineasta

Imagen: Guillermo del Toro / © Huemanzin Rodríguez

Ciudad de México (N22/Redacción).- En el marco del 33 Festival Internacional de Cine de Guadalajara, el mexicano Guillermo del Toro, que es el invitado especial de esta edición, impartió una Clase Magistral en un auditorio con capacidad para diez mil personas y con una demanda de 13 mil solicitudes para asistir al evento.

Transmitida en vivo por Canal 22 y en su FacebookLive, en esta charla Del Toro señaló que “el cine no es química, el cine no es un poquito de aquí, un poquito de allá, es alquimia, es tomar elementos que transformas y transmutas y devuelves convertidos en oro.”

Con el nombre de “De la geometría a la forma del agua”, el cineasta desmenuzó sus propios procesos como la construcción del guion que existe en diferentes niveles: el literario, el audiovisual, “el que escribes con el alfabeto que construiste durante el rodaje”.

Tras triunfar en los Óscares y tras la apabullante acogida que ha tenido el filme desde su estreno, se ha hablado de la forma y el contenido del mismo, una carta de amor al cine de monstruos, como se ha dicho, se precisaba hablar de la belleza y el legado, la huella que en un futuro dejaría La forma del agua y, en general, la filmografía del mexicano, ¿sería indeleble?

“Sí creo que el acto evolutivo del arte es la belleza y el misterio. Las dos cosas que genera el arte es la belleza y el misterio” y “si no te da miedo lo que vas a contar es muy probable que no provoque ninguna emoción en nadie […] Creo que lo único que deja uno de valor es un camino. Con el tiempo todo lo que hacemos pierden importancia, todo, pero, lo que hace uno, lo que arma queda… un camino en el que alguien pueda dar vuelta a la derecha, está a toda madre.”

 

Con información de Julio López