Dos ingenieros de la UNAM se sometieron a esta simulación rigurosa con una dosis de comida deshidratada para dos semanas y con tan sólo mil litros de agua, en Utah, EEUU

Imagen: The Mars Society

Ciudad de México (N22/Karen Rivera/Óscar Cortés).- ¿Imaginan estar en medio de la nada rodeados de kilómetros y kilómetros de tierras desérticas, con una ración mínima de alimento y con poca agua? ¿Qué harían? ¿Cómo sobrevivirían a estas condiciones? Los alumnos de la UNAM, Tania Robles y Danton Bazaldua, permanecieron bajo estas circunstancias como tripulantes en una misión análoga a Marte, que se llevó a cabo, en el desierto de Utah, Estados Unidos.

Tania Robles, ingeniera mecánica por la FES-Aragón, con cuenta que un equipo integrado por siete personas; dos mexicanos, dos colombianos y tres peruanos, “decidimos internarnos dos semanas en un hábitat en medio del desierto de Utah para probarnos si de verdad podríamos sobrevivir como astronautas en Marte.”

“Este hábitat”, dice Danton Bazaldua, ingeniero en telecomunicaciones, por la UNAM, “es un sitio de investigación que está simulando una estación marciana en medio del desierto de Utah, está a cargo de la Mars Society, la cual es la propietaria de esas investigaciones. En ella se hacen investigaciones de todo tipo en cuestiones espaciales, desde la parte de aislamiento, la parte del experimento científico, la prueba de equipo certificado para uso espacial, entre muchas otras cosas.”

“Y así como en una misión real”, completa Tania Robles, “cada uno tenía una tarea asignada, cada tarea es vital para que todo siga funcionando.”

“Mi puesto fue health safety officer (Oficial de Seguridad Sanitaria)”, cuenta Bazaldua, que prácticamente se encargaba de la seguridad y de la salud de los tripulantes, “gran parte de mis actividades era estar monitoreando la salud de los chicos que pertenecían a la tripulación dentro del hábitat y externas a ellas.” Mientras que Tania Robles, se encargaba de escribir la “crónica marciana”, “el libro” de esta experiencia.

El control de las emociones es necesario para un viaje espacial. La percepción visual, la respuesta auditiva y motriz, y su alteración frente a factores como el estrés, el cansancio y el agotamiento, fueron algunos elementos que se evaluaron en esta misión. La tarea de Tania Robles, también consistió  en ayudar a los demás a expresar sus sentimientos. “Lo que tal vez más me impactó fue que nunca había escuchado el silencio, ninguno de nosotros había escuchado en verdad el silencio, es muy raro; físicamente sientes una presión rara en los oídos. Recuerdo mucho a un compañero que decía: ‘oye Tania, en la crónica de hoy me gustaría que escribieras lo que siento, porque extraño los colores, los sabores, a mi familia, extraño ciertas sensaciones pero no sé cómo decirlo.”

Para Bazaldua el humor ayudó mucho en situaciones de estrés. Y es que según señala Robles, “es clave para la humanidad, que quiere ir a marte, resolver todos sus problemas, los asuntos de psicología y sobre todo de la parte humana.”

Del 13 al 28 de enero se internaron los siete  tripulantes del CREW 187 LATAM II,  en lo que se conoce como el Hábitat, una especie de cilindro gigante que sirve de vivienda, oficina y laboratorio. Desde el inicio del proyecto decidieron llevar una simulación rigurosa, es decir, con una dosis de comida deshidratada para dos semanas y con tan sólo mil litros de agua, lo que les impidió bañarse durante el tiempo estipulado.

Respecto a la generación de tecnología y la continuación de trabajos que ya se realizaban, Bazaldua señala que en su caso “fue darle continuidad a lo que era un chaleco monitor de signos vitales, el cual estuvo aportando información en cuestión médica para la tripulación y era un experimento de mapeo con dron que nos ayudó a estar monitoreando algunas áreas desde el cielo”.

Danton Bazaldua, asegura que con el desarrollo tecnológico actual los primeros humanos podrían llegar a Marte, durante la primera mitad del Siglo XXI. “La tecnología se va a generar evidentemente y se está haciendo, pero ahora se trata de adaptar al humano para un viaje de estas características, que sin duda será el viaje más peligroso y épico en la historia de la humanidad.”

La humanidad ya cuenta con la tecnología para realizar este tipo de viajes espaciales, pero aún falta mucho por explorar en la psicología del ser humano.