Desde 1976 no se exhibía en el país una obra del pintor lombardo, en esta muestra la pintura La buenaventura entra en diálogo con 16 obras de colecciones nacionales

Ciudad de México (N22/Huemanzin Rodríguez).- El Museo Nacional de Arte abrió sus puertas a la exposición Caravaggio. Una obra, un legado, que se construye en torno a la pintura La buenaventura, pintada en 1596. Donde se ve a una gitana que lee la palma de la mano de un joven. Esta obra es considerada fundamental en la primera etapa del pintor.

Lidia Camacho, directora del INBA, explica que ésta es “una de la obras clave para comprender el desarrollo inicial de este extraordinario pintor y el primer acercamiento a una de sus características particulares que es el trabajo del claroscuro”.

Como el título de la exposición lo indica, la exposición sólo tiene una pintura de Caravaggio que dialoga con otras 16 obras procedentes de distintas colecciones nacionales, que ejemplifica cómo la influencia del italiano recorrió Europa y América. A través de estas obras se nota el uso de los recursos pictóricos de éste. La exposición también cuenta con una instalación multisensorial producida por Media Art titulada Caravaggio experience, que permite explorar 57 de las obras más conocidas del creador atormentado mediante recursos digitales.

Conjuga un sistema de multiproyección en HD producido por los videoastas de Fake Factory, con música original de Claudio Strinatti y permeada de fragancias diseñadas por la farmacéutica Di Santa María Novella. Otro atractivo de esta exposición es el programa de actividades paralelas como son las charlas de especialistas como Marco Cardinali, especialista mundial en este pintor lombardo.

Otros especialistas que participarán en las conferencias son la doctora Clara Bargellini, gran conocedora del Arte Novohispano, y Teo Hernández, especialista en música. El MUNAL tendrá también dos ciclos cinematográficos organizados en colaboración con el Instituto de Cultura Italiano.

Desde 1976, cuando en el Museo de Arte Moderno se presentó la obra El laudista (1596), procedente del Museo Hermitage de San Petersburgo, no se había tenido otra obra de Caravaggio en México, hasta hoy. La exposición puede visitarse hasta el 20 de mayo y la instalación multisensorial hasta el 1 de julio.