«Los Estados-nación no están superados, están superadas las clases dirigentes»: Juan Luis Cebrián

  • La depauperación de las clases medias
    fruto de la crisis financiera, el aumento de la desigualdad, ha generado una
    oleada de populismos y de oportunistas demagogos que utilizan ese aumento de
    la desigualdad para buscar culpables.

Por Víctor Gaspar
Guadalajara, 30/11/16,
(N22).- En esta 30ª Feria Internacional del libro Guadalajara también se
conmemoran las cuatro décadas de existencia de un emblemático diario, se trata
de El País y Agencia N22 platicó con Juan Luis Cebrián, miembro fundador y
periodista.
¿Qué perspectiva nos puede ofrecer en esta celebración, en
esta recapitulación de un diario que ha escrito la historia de España?
Bueno, nos preocupan más
los 40 años que vienen que los 40 años que se fueron. Naturalmente es una
conmemoración y un cumpleaños pero hemos querido volcarla hacia el futuro
hablando de las nuevas tecnologías y de cómo serán los 40 años que vienen para El País y para el periodismo en general.
¿Qué perspectiva, qué contexto tiene España hoy en día,
sobre todo también en el contexto europeo? Hay escenarios políticos cambiantes.
Yo creo que estamos ante
un problema mundial, no sólo español, europeo. Sí hay un cambio de
civilizaciones en cierta medida provocado por las nuevas tecnologías en tanto
estas nuevas tecnologías han favorecido la globalización. Primero la
globalización financiera que generó la crisis mundial que conocemos, que ha
depauperado a las clases medias, ha debilitado las instituciones democráticas,
que se fundan precisamente en las clases medias. También ha debilitado el papel
de la democracia representativa de los Estados-nación. Y en ese sentido, luego
las crisis locales que se aprecian en España, en el Reino Unido, en Colombia,
en Estados Unidos, en Rusia, digamos en todos los países, son versiones locales
de un fenómeno más general que es un cambio de civilizaciones.
Desde luego, eso también modifica el ejercicio del
periodismo, pilar de la democracia también. ¿Cómo lo está modificando? ¿Cómo lo
modifican las nuevas tecnologías?
Pues lo modifica mucho
porque, digamos, el periodismo tal y como lo conocemos, como ha llegado en
estos días, se basó en la imprenta inicialmente y luego en los medios
electrónicos. Pero forma parte del sistema de la democracia representativa, de
las revoluciones industriales, emanado de las revoluciones industriales.
Percibimos una manera de crear y orientar la opinión pública en un mundo en
donde el sufragio es lo que cuenta a la hora de determinar quién ejerce el
poder. Ahora la opinión pública se crea de manera diferente, no totalmente
diferente todavía, pero el impacto de las redes sociales, de la participación
ciudadana, está generando distorsiones graves en lo que era el periodismo
profesional puesto que el rigor informativo está desapareciendo en muchos casos
y se da paso a la mentira, a la calumnia, a la desinformación, en ocasiones
fruto de los errores de la gente y en ocasiones fruto de las conspiraciones de
todo género que puede haber en la red.
Desde luego también se están modificando las plataformas
sociales con flujos migratorios en Europa, en América Latina y en el mundo.
¿Cuáles serían los focos rojos en esa materia? ¿Cómo garantizar los derechos
humanos, por ejemplo, y otro tipo de derechos legales en Estados-nación que
están superados por este fenómeno? 
Yo diría que los
Estados-nación no están superados, están superadas las clases dirigentes. Si
uno mira la población europea, el nivel de vida de la población europea, la
resistencia a admitir a los refugiados es una cosa verdaderamente indecente. Lo
mismo diría de Estados Unidos, sin la inmigración, legal o clandestina, ni
Estados Unidos ni Europa podrían desarrollarse económicamente ni mantener el
nivel de vida que tienen sus ciudadanos. Los inmigrantes para Europa son
necesarios para mantener el modelo social de Welfare State europeo. Sin los
inmigrantes en este momento, la seguridad social española, por ejemplo, estaría
quebrada, para no hablar de lo que pasa en Estados Unidos. Pero el descenso de
capacidad de compra de las clases medias, la depauperación de las clases medias
fruto de la crisis financiera, el aumento de la desigualdad, ha generado una
oleada de populismos y de oportunistas demagogos que utilizan ese aumento de
la desigualdad para buscar culpables, y los culpables son siempre los otros. Da
igual que sean refugiados sirios en Europa, que mexicanos en Estados Unidos,
los otros. El “nosotros y ellos” es el comienzo de las confrontaciones que ha
habido en todas las guerras de la historia.
¿Qué perspectiva tiene usted desde España, desde haber
fundado El País, y de la elección de
un líder como Donald Trump?
Pues una perspectiva muy
negativa y muy desagradable. Ni siquiera pienso que Trump sea un líder, creo
que es un oportunista. No necesariamente todos los oportunistas son líderes. No
lo es Beppe Grillo, por ejemplo, en Italia tampoco. Es decir, no tiene las
características de un líder, tiene las características de un demagogo o las
características de un protagonista de un reality show, pero no de un líder. Un
líder es alguien que encabeza un movimiento con una idea clara y que tiende
hacia un fin y que la gente lo sigue. Yo creo que Trump no sabe hacia dónde va
y todas sus proyecciones son negativas. Yo creo que lo de hacer a América
grande otra vez era lo que pretendía hacer Obama. Obama pretendía devolver a
América a su sentido original fundacional y Trump amenaza con destruirlo.
Imagen:http://bit.ly/2fS2r6Z
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