Leopoldo Mendívil funde ficción e historia en torno a la elección presidencial de 1929

Por Alizbeth Mercado 

DISTRITO FEDERAL, México, 30/07/12, (N22).- ¿Quién está detrás de la crisis de 1929? ¿Acaso existe una mente
maestra que desea desestabilizar el orden mundial?  O mejor dicho, ¿un grupo que concentre los
intereses políticos y económicos, e intente controlar cada sistema de gobierno?

Para Simón Barrón, protagonista de la novela Secreto 1929, hay varias hipótesis para sospechar que lo anterior
es cierto y que México fue vendido a los Estados Unidos. La primera es, que si
el ejército fue dividido en dos, la nación está indefensa ante un ataque
militar, por lo tanto, las fuerzas armadas estadounidenses pueden defender a
México en un ataque y transitar por el país para frenar conflictos internos.
La segunda, el petróleo no es ni será propiedad nacional, las
compañías inglesas y norteamericanas son dueñas del oro negro.
La tercera se refiere al proceso electoral de 1929, cuando José
Vasconcelos se postula; detrás de esto hay una onda de confusión en el aire, ¿a
quién le resulta inconveniente si llega a la presidencia?
Simón intentará resolver las dudas que juegan con su mente y con
la situación de un país. Para esto recurre a la atractiva y misteriosa Apola,
mujer sin nacionalidad y con fuerte acento ruso.
Símbolos masones y líderes de logias, todo está coordinado, hay
que eliminar la religión  católica para
que la sociedad suprema controle al país.
Sobre esta trama N22 entrevistó al autor de la novela, Lepoldo
Mendívil:
Alizbeth Mercado (AM): ¿Quién es Simón Barrón?
Leopoldo Mendívil (LM): Barrón es el protagonista de las novelas Secreto 1910 y Secreto 1929.
AM: ¿Cómo comenzaron esta serie de Secretos?
LM: Bueno, mi tatarabuelo es Bernardo Reyes, él se levantó contra
Madero,  y el PRI lo volvió una especie de
criminal, él fue gobernador de Nuevo León y creó muchas empresas, la grandeza
económica de Nuevo León se creó con él. Quería ser presidente y Estados Unidos
le hizo una oferta de armamento, la rechazó y los norteamericanos se acercaron
a Madero, esto es lo que la gente no conoce, y bueno, yo lo conocí por mi mamá,
mi abuelo, mi tía. Yo viví en este mundo donde el ancestro de mi madre fue calificado
injustamente como antihéroe, las novelas fueron como un regalo para mi madre,
quien apenas falleció en 2011. Mi intención era ver qué pasó realmente y quiénes
metieron la mano en México para manejarnos, como en Siria que hay dinero de
otros lugares para que la gente se mate. Hay que hacer que esto se difunda,
hagamos Secreto 1910, pero sin hacer
un libro de historia básico, ya que nadie lo leerá, hay que copiarles a los
gringos, que su historia la vuelven novela, así se compromete emocionalmente,
hay misterio y enigma, por eso surgió Secreto
1910
, después los lectores pidieron Secreto
1929
.
AM: ¿Por qué seleccionar esa fecha?
LM: Por la crisis en el mundo, y México fue un punto clave, la configuración
mundial empezó ahí. J.P. Morgan pactó los términos de la Primera Guerra Mundial,
su banco dictaminó las deudas, casi todos  terminaron en deuda con los Estados Unidos  y su banco fue la central financiera y entonces
él fue enviado a México, lo enviaron para definir quién se quedaría con el
petróleo y cómo pagar la deuda de la Revolución Mexicana.
AM: Hablas de una deuda en la Revolución Mexicana, ¿a qué te refieres
con esto?
LM: La Revolución Mexicana fue inducida desde los Estados Unidos, Plutarco
Elías Calles comprometió a México a pagar, ahí empezó la historia de deuda,
también partió el ejército a la mitad. Si vas al Auditorio Nacional está
Joaquín Amaro, quien se dice es “el gran creador del ejército mexicano”, quien
partió al ejercito, México es indefenso, estas cosas son bueno saberlas, y al
quitar la religión católica, la idea es que romperían la liga religiosa de América
Latina; el Vaticano siempre fue rival de Washington. Por eso la llamada Ley Calles,
como en la película de Cristiada que
no explica todo esto, la guerra cristera no fue un capricho de Calles, había
aviones de los Estados Unidos.
AM: ¿Secreto 1929 es un
libro de pistas?
LM: Sí, para mi así fue. Para hacer esta historia leí muchos
libros y cada uno me llevaba a otras fuentes. Esta historia estuvo mal narrada,
es decir, faltan piezas, no se conoce bien qué pasó, es como lo de Tutankamon,
que ahora buscan quién lo mató, después de tres mil años, ya no es tan
relevante; en este caso, qué pasó hace 83 años, veo que las repercusiones están
vigentes.
AM: ¿Qué  libros sustentaron
tu investigación? Háblame del proceso.
LM: Yo creo que la base está en dos libros: La guerra secreta en México de Friedich Katz y La revolución mexicana y La Casa Blanca… de B.T. Rudenko y M.S. Alperovich, estos dos hombres vinieron a
México durante la Guerra Fría para entregar un reporte al gobierno soviético, el
cual comienza diciendo “¡viva la revolución!”, para quedar bien con el gobierno
de México, pero a las 10 páginas cuestiona de dónde salieron las armas, el dinero,
de dónde sacó el entrenamiento militar Francisco I. Madero; ellos eran hijos de
un magnate, no militares, y de repente se dan cuenta que quien organizó la revolución
fue un operador de guerrillas de la Casa Blanca. De ahí empezó. Libros de
autores mexicanos no los descalifico, pero no encontré causas. A donde acudí
fue a los periódicos, como labor detectivesca. Hay archivos en la Casa Blanca y
los archivos están ahí, en los libros de historia. Esta información no sale.
Hay otro que es la clave, José
Vasconcelos. Bajo la vista de la Casa Blanca
, lo escribió Joaquín Cárdenas.
Lo puse en la novela como personaje, porque vivió en carne propia esto, puse lo
que él dice que vivió. Otros son libros de la Cristiada escritos por cristeros,
estos libros no se venden en México.
Busqué documentos del Vaticano, porque hay otro enigma: el
Vaticano ordenó que los cristeros se rindieran; entonces, busqué y supe que el
Papa fue engañado por la casa de J.P. Morgan, con falsas promesas de
reconocerlo como estado independiente.
AM: De estos documentos ¿cuál te pareció más interesante?

LM: Hay tres, que aparecen en la novela y le di un giro al estilo
del Código da Vicni, los documentos
clave están puestos en la novela hasta el fondo de un laberinto y te lleva a
otra puerta, son documentos reales:  El Tratado de Bucareli, firmado entre el
gobierno de México y los Estados Unidos, en 1923 y significaba la venta del
petróleo mexicano a Estados Unidos. El segundo es el Acuerdo Calles- Morones, es el tratado en donde se destruyó el ejército
y desde entonces somos un estado sumiso a los Estados Unidos; en ese acuerdo obligaron
a Calles para que entrara como presidente, y comprometerse así a reducir el ejército,
ya que contaba con el apoyo de los estadounidenses para cuando tuvieran
revueltas internas. Ahí están los cimientos del 
PRI. Y el tercero es real y consultable, se trata del Diario Oficial de la Federación. La
novela termina cuando Calles firma con los americanos un acuerdo donde se
modificarán los art 14 y 15  de la ley
del petróleo, y le piden que lo publique en el Diario Oficial de la Federación.
Este documento dice que los norteamericanos e ingleses que
tuvieran intereses petroleros antes de 1917 podían quedarse, y que México no
sería dueño del petróleo, el mayor de sus recursos capaz de convertirnos en
potencia. Otro documento es un video que me regaló el director de TV UNAM, se
trata de una entrevista a Vasconcelos donde dice que Venezuela y México son la
reserva estratégica última de Estados Unidos para cuando se les acabe el petróleo.
Lo que había que hacer era un sistema tan tonto en México que no utilizará su petróleo.
Esta declaración  me catapultó, pensé “esto
es la mina de oro que hay que excavar para encontrar ¿qué pasó?, ¿porqué no lo
dejaron llegar a él? y el resultado es  Secreto 1929.
AM: ¿Por qué hacer una novela histórica?
LM: Para darle más trasfondo a la historia. He leído mucho de psicología
y me basé en un principio, uno no acaba escribiendo la gran literatura, sino
que se asemeja a los tiempos prehistóricos donde un hombre le contaba a sus
compañeros en una fogata las historias, en tal forma que tuviera impacto en la
mente; se apela a símbolos arquetípicos, cosas profundas que cuando se cuentan
de esa  manera la gente se vincula.  Si no se hace literatura de ese género para
hablar de la historia un pueblo no tendrá comunicación con su pasado; debemos
crear una mitología, contar el pasado utilizando estos arquetipos. Simón Barrón
era el prototipo de un mexicano que pasará de un estado ignorante a un estado
superior, que se siente capaz de modificar las cosas, él muestra que hay todo
un plan para crear este nuevo México y si hay un lector que se sienta Simón lo va
a hacer, entonces digo “ya sirvió”.
AM: Simón al final es absorbido por este plan, quiere luchar pero
su familia está en medio. Entonces, ¿cómo defender las causas si tus intereses
están en peligro?
LM: Es muy delicado, un punto clave, para ser honesto me costó
mucho, finalmente la idea es que te veas en los zapatos de Simón y a partir de
este instante  decir, “¿qué haré yo?”,
pero si lo haces como el héroe contra todo, pierde credibilidad. Simón es un
hombre que jamás se rinde aún cuando no gane, es como un emisario del futuro,
es un pionero de la generación de jóvenes que llegarán, que a lo mejor son 132
u otros, pero la idea es que se sintiera la tensión en él; no es tan simple, es
un verdadero enredo. Quería que fuera muy dramático en el momento en que llega
Calles, eso me lo cloné de la Guerra de
las Galaxias
, hay que copiarle a los grandes, la idea es qué haría Simón
cuando se le ofrece la oferta que tarde o temprano a todos nos va a llegar,
vender al país, y él lo rechazó, aunque sabe que le llegarán dificultades en su
vida. Como todo héroe, es prepararlo para la siguiente parte se llama Secreto 2013, esta guerra la libran sus
tataranietos, uno en Nueva York otro en Guanajuato.
AM: ¿Cómo ligarás Secreto
1929 con Secreto 2013?
LM: Hay muchas cosas intermedias, proyectos con el 68, 94, pero mi
duda es ¿quién creó la crisis financiera actual?, nada es accidental, ni la de
1929, apenas están saliendo pruebas de que todo es conspiración, todo tiene que
ver, ¿quiénes planearon la guerra en medio oriente? ¿Quiénes dejaron sin
trabajo en 2008 a tantas personas?, hay gente que sabe hacerlo.
AM: ¿Por qué pensar que todo es ideado por una mente o grupo y no
en una sucesión de causas y efectos?
LM: Puede ser, hay algo que analizo en esta nueva novela. El
bisnieto de Simón es un genio matemático, hay un concepto de matemáticas, se
llama convergencia, tiene que ver con la estadística, toda la crisis surgió con
una fórmula, no diré cuál pero es la respuesta y este cuate dice que cuando hay
una diferencia entre el azar y algo planeado es la probabilidad de concurrencia
para causar un efecto, la probabilidad para hacer la crisis es mínima. Ellos
siguen sus intereses, la cosa es seguir nuestros intereses.
AM: En Secreto 1929,
todo gira en torno a los masones, ¿es fácil jugar con ellos como personajes por
el misterio que los rodea?
LM: Para fines de mercadotecnia es fabuloso, ahí empieza la mitología,
si vienen o no de los templarios, aquí no se habla de nada de los rituales, lo
que me importó fue saber la verdadera historia, pura política, lo que aparece
en 1929 a excepción del minotauro que es simbólico, un ser con 100 manos es la masonería.
Lo que aparece es la organización creada en Inglaterra para desestabilizar
naciones, reclutar políticos y controlarlos. Asociación con dirigentes
absorbidos que se dotó así misma de simbología y mitos, todo fue creado por los
primeros masones, toda una estructura, donde estaba el rey de Inglaterra, por
la competencia entre potencias, España, Alemania, entonces pensaron: “no toda
la guerra podía ser militar, eso sale carísimo, debe ser por una manera
inteligente, sereta, subterránea para controlar personas”.
AM: ¿Qué tanta ficción hay?
LM: Sí la hay, pero la ficción es la parte que sirve para adornar
las cosas, para metaforizar las cosas. Los personajes principales, Simón, Apola,
basada en una espía del Vaticano, Edmond Woslh, a quien no lo vi atractivo para
la novela, era padre jesuita y fingió ser profesor de Georgetown, y si lo
transformaba en una chica picudísma dije “es interesante”, el enano es sólo un
bufón porque se necesita. Metafórica es la mano de Álvaro Obregón como llave
para decodificar las pistas. Algunas instalaciones son ficticias, como debajo
de la casa de lo azulejos. Las escenas en la tumba de Juárez también lo son,
esto pensando en el lector, que tenga misterio y enigma, alguien inteligente
sabrá dónde está el límite e investigará.
AM: El autor y el narrador ¿qué tanto tienen en común?
LM: Simón es lo que yo quisiera ser como persona, ser noble
incorruptible y leal, en realidad me parezco más al enano, pero Simón es el
prototipo.
AM: En el enano encontramos el tono cómico, pero en el libro noto
un aire irónico, ¿fue a propósito?
LM: La verdad soy así, me gusta ser sarcástico, por ejemplo, un
personaje de la nueva novela siempre dice “qué haría yo sin mis chistes”,
aunque nadie se ria de ellos, los cuenta para que la vida sea vivible aunque
sea horrible. La idea es que si no te diviertes con la vida está bien grueso,
para mí no hay nada más cómico que cuando estás sumido en el agujero, cuando más
he sentido el humor es en el drama, por eso creo que existe el sentido del humor,
eso te saca del hoyo al final. En situaciones graves sale el chiste.
AM: Hay cierto paralelismo entre Simón y Vasconcelos, Simón es el
narrador no famoso, y Vasconcelos es el personaje histórico, ambos van por la
misma causa, quizá Vasconcelos se refleja en Simón.
LM: Hay una razón para poner a Simón de personaje principal en vez
de Vasconcelos. No me identifico con un personaje tan importante, es más fácil
donde el protagonista sea el  guarro, ahí
yo lo ligo con Simón y a través de sus ojos veo a las grandes figuras, es
nuestro periscopio; Vasconcelos es un tipazo, mejor verlo hacia arriba y no
siendo él. Me tuve que chutar sus biografías.
AM: Hay una escena donde Obregón pide totopos, y lo vemos
despreocupado, Calles se muestra hermético, ¿cómo creaste a estos personajes? ¿Tienes
registro de diálogos o todo es inventado?
LM: Sí, hay mucha historia escrita, Obregón era un tipo  muy característico, Jesús Ochoa se parece y
ojalá haga la película, Obregón era el villano que todos quisiéramos adorar,
hay muchos de sus diálogos, muchos los saqué de la historia, hice un acordeón,
por ejemplo, su última frase fue “quiero más totopos”, sus modismos estaban  en todos lados, hasta en sus discursos decía
esa clase de chistes. Pareciera inventado pero no, es la historia. Calles fue más difícil por que era muy parco y reservado, se ve en
sus discursos, pero eso me da la pista para hacer los diálogos. En general
construí así el personaje, fue llamado hijo ilegítimo, asunto que lo marcó, la
iglesia católica y judía no lo vio bien, ahí base la mitad oscura de Calles, porque
se volvió recalcitrante y este odio lo usó Estados Unidos. Tomas Lamont
fue  fácil porque en el New York Times salen sus diálogos: “Señor
usted es un gran benefactor”, “no el beneficiado soy  yo”, decía. Era como un cerebro de búho complejo,
creó la ONU y  un mundo coordinador con
capital binaria. Washington y Londres.
En un libro de historia no ves eso y por tanto no captas los
móviles personales y no entiendes la magnitud de los eventos. En el caso de
Rockefeller y su hijo, fue muy difícil, consulté un libro, Father and son, que trata de cartas entre ambos, entonces los situé
como si platicaran, frente a frente. Hice el truco que es condensación, en un
solo diálogo metí 20 diálogos.
AM: ¿Cuál es
el  objetivo principal de estos
Secretos?
LM: Pues nací
mexicano, quiero que México llegué a lo mejor, está la frase de aquí nos tocó vivir,
pero pienso que podemos adornarla, hacer algo para mejorar.
Secreto 1929 es
editado por editorial Grijalbo.
Foto: http://bit.ly/OefMm1
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